Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Calle Uzunçarşı
- Tiendas mayoristas
- Entradas a los hanes comerciales
- Placa de la calle Tahmis
La historia del lugar
Desde los muelles del Cuerno de Oro hasta el mercado cubierto de la colina se extiende Uzunçarşı, el Mercado Largo. Ya antes de la conquista otomana, esta subida unía los almacenes portuarios con el comercio de arriba: la carga se descargaba, se guardaba en hanes y se llevaba más lejos por la ciudad. Por eso, entre las tiendas mayoristas siguen coexistiendo aquí las operaciones por cajas y la venta minorista. El propio nombre de Tahtakale se relaciona bien con una muralla junto al puerto, bien con el Antiguo Palacio del sultán en la colina.
A mediados del siglo dieciséis, dos recién llegados apostaron aquí su sustento a un producto nuevo. Hakem, comerciante de Alepo, y Şems, comerciante de Damasco, llegaron a Estambul para vender café. Hacia mil quinientos cincuenta y cuatro, cada uno abrió una gran tienda en Tahtakale. El cronista otomano İbrahim Peçevi llama a sus establecimientos los primeros cafés de Estambul.
Para entonces, el café ya se bebía en la corte y en las moradas de los derviches. Hakem y Şems ofrecieron algo distinto: un lugar al que se podía acudir sin invitación del dueño de una casa, pagar una o dos akçes —pequeñas monedas de plata— y quedarse a conversar. Los visitantes leían libros, llevaban poemas nuevos, jugaban al ajedrez y al backgammon. Peçevi señaló una razón muy cotidiana de su éxito: antes, para reunirse había que ofrecer un convite en casa, y ahora el grupo se reunía por el precio de unas cuantas tazas.
Eligieron el lugar con cálculo. Desde los muelles del Cuerno de Oro hasta el mercado cubierto de artículos caros —el bedestén— subía Uzunçarşı, el «Mercado Largo». Esta vía existía ya antes de la conquista otomana y unía los almacenes portuarios con el comercio de la colina. Aquí las mercancías se trasbordaban, se guardaban en hanes y se llevaban más lejos, hacia el futuro Gran Bazar. De ahí la actual proximidad de las tiendas mayoristas y minoristas: una caja de mercancía puede venderse a un solo comerciante, y su contenido, a muchos transeúntes.
Tahtakale suele traducirse como «bajo la fortaleza». Los historiadores discuten qué dio exactamente nombre al distrito: una muralla junto al puerto o su situación por debajo del Antiguo Palacio del sultán en la colina. Para Hakem y Şems era más importante otra cosa: aquí se encontraban la mercancía traída de lejos y las personas dispuestas a probarla: mercaderes, marineros, porteadores, artesanos, funcionarios y eruditos.
El negocio dio a ambos una gran fortuna; después, sus destinos personales se pierden en las fuentes. En cambio, el resultado de su cálculo está bien documentado. Los cafés comenzaron pronto a abrirse en otros barrios, y los habitantes de Estambul necesitaron tantos granos que, en la década de mil quinientos noventa, los administradores establecieron precisamente en Tahtakale los tahmishanes, establecimientos donde se tostaba y molía café crudo para venderlo por toda la ciudad. Más tarde ya funcionaban aquí dos talleres de este tipo; en los siglos dieciocho y diecinueve pasaban anualmente por ellos aproximadamente entre quinientas cincuenta y seiscientas cincuenta toneladas de café.
Peçevi no anotó las direcciones de las tiendas de Hakem y Şems, por lo que ninguna fachada actual puede llamarse con seguridad el primer café. Queda otra indicación: cerca sigue existiendo la calle Tahmis, llamada así por el tostado y la molienda del café. Ya no se pueden encontrar aquí las tiendas exactas de los dos comerciantes, pero el nombre de la calle conserva la producción que surgió de su negocio.
Información práctica
El distrito de calles está accesible en todo momento; las tiendas y los hanes individuales suelen estar más activos en horario laboral, de lunes a sábado, pero cada patio y cada comercio tiene su propio horario exacto.
Comprobado: 1 de julio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Este es un distrito de trabajo: no se detenga en los pasos, vigile los carros y entre en los patios solo cuando el acceso esté abierto.
