Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Compartimentos con cuentas
- Cuentas de madera
- Cuentas de plástico
- Cuentas de imitación de perla
La historia del lugar
En la calle Yu Chau (calle de las Cuentas), las plantas bajas de los edificios están ocupadas por comercios de mercería: detrás de los mostradores hay cajas con cuentas, y las bolitas de madera, plástico o aspecto de perla se miden directamente de los compartimentos, por peso. El apodo comercial de calle de las Cuentas apareció más tarde que el nombre oficial, vinculado a la ciudad de Ruzhou, en Henan, y a su pronunciación cantonesa. En las décadas de posguerra, esta calle funcionaba como almacén común para las fábricas de confección y los talleres domésticos de Sham Shui Po: aquí adquirían tela y piezas pequeñas para ropa barata, y después de que la producción se trasladara fuera de Hong Kong, fueron sustituidos por aficionados a la costura y estudiantes de diseño.
Al final de la jornada laboral, el comerciante de telas Chan Yu-tung no volvía a casa. En la calle Yu Chau (calle de las Cuentas) quedaban los fardos: todo su capital circulante. Cerraba el puesto con tres o cuatro candados y luego se acostaba junto a él, bajo un toldo o en el hueco de la escalera del edificio más cercano. La familia vivía cerca, pero durante ocho o diez años Chan pasó las noches junto a la mercancía, que era imposible llevar cada tarde al apartamento.
Entendía las telas incluso antes de llegar a Hong Kong: en Xinhui criaba gusanos de seda y devanaba el hilo de los capullos. En mil novecientos cincuenta entró a trabajar en Sham Shui Po vendiendo cuero por veinte dólares de Hong Kong al mes. Después abrió su propio puesto en la calle Yu Chau (calle de las Cuentas) y empezó a recorrer las fábricas de confección antes de que terminaran los grandes pedidos. Los fabricantes vendían los sobrantes en subasta: unos cuantos rollos de un mismo color, un corte sin usar, una partida con un teñido defectuoso. Chan clasificaba sus compras según el uso y las revendía a pequeños talleres que confeccionaban camisas, cortavientos, vaqueros y ropa infantil barata.
Precisamente para esos compradores se reunieron en torno a la calle Yu Chau (calle de las Cuentas) los vendedores de telas y mercería. En Sham Shui Po funcionaban fábricas y talleres domésticos, y un comprador podía encontrar en un solo recorrido el material y las piezas pequeñas para una prenda terminada. Chan incluso compraba a las fábricas cuentas con el teñido defectuoso, las pegaba sobre algodón y pana y vendía el material resultante a fabricantes de bolsas para exportación. Llegaban pedidos, entre otros lugares, de países de África: un defecto de fábrica se convertía en una mercancía aparte.
En mil novecientos setenta y ocho, la administración colonial despejó la calle Yu Chau (calle de las Cuentas) para nuevos carriles de autobús y la construcción de la línea de metro de Tsuen Wan. Los comerciantes de telas con licencia fueron trasladados a un mercado temporal junto a la calle Yen Chow. Chan trasladó allí su puesto y siguió vendiendo sobrantes de fábrica. Cuando la producción se fue retirando poco a poco de Hong Kong, sus compradores dejaron de ser talleres y pasaron a ser estudiantes de diseño y aficionados a la costura. Las antiguas partidas que se llevaban en fardos fueron sustituidas por cortes para una sola bolsa. Chan dio estudios a sus cuatro hijos en Hong Kong, el Reino Unido y Australia; todos eligieron otras profesiones. Él mismo no cerró el puesto hasta los noventa años.
El nombre oficial de Yu Chau no tiene relación con las cuentas. En mil novecientos veintisiete, la calle recibió el nombre de la ciudad de Ruzhou, en la provincia de Henan, al transcribir su pronunciación cantonesa con la grafía inglesa de entonces. «Calle de las Cuentas» es un apodo comercial posterior: los puestos de telas desaparecieron de aquí, y en los comercios de las plantas bajas se concentraron las cuentas y la mercería.
En el número doscientos veintiuno, los compradores todavía se sirven ellos mismos cuentas de madera, plástico, resina e imitación de perla de los compartimentos, y luego pagan por peso. En la misma calle donde Chan Yu-tung vigilaba la tela en fardos enteros, ahora el material se lleva a puñados.
Información práctica
Comercios independientes; los horarios cambian. Es mejor venir de día, cuando hay más tiendas abiertas.
Comprobado: 25 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.No saque muestras de las cajas sin permiso y deje libre el espacio junto a las entradas, donde reciben y trasladan mercancía.
