Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- El bajo muro de hormigón del Malecón
- El cruce del Malecón y Calle 23
- La pronunciada subida de La Rampa
- La acera en el extremo marítimo de la calle
La historia del lugar
Calle Veintitrés desemboca en el Malecón exactamente donde comienza su tramo más conocido: La Rampa. Hasta Calle L asciende con fuerza desde el mar, de ahí su nombre popular: «rampa», es decir, acceso inclinado. Junto al muro de hormigón termina una de las vías principales de El Vedado, pero en su eje no hay ni estatua ni monumento conmemorativo. Antes hubo un monumento precisamente aquí.
En mil novecientos veinticinco, Gerardo Machado, antiguo general de la guerra de independencia, se convirtió en presidente de Cuba. Llegó con un programa de carreteras, acueductos y escuelas, y después consiguió que se prorrogara su mandato presidencial. Para Machado, lo que estaba en juego era un cargo que ya no pensaba abandonar en el plazo prometido. El Ayuntamiento de La Habana rebautizó Calle Veintitrés como Avenida General Machado y colocó un monumento conmemorativo en honor del presidente en su extremo marítimo. El Malecón aún no se había prolongado hasta este punto, por lo que la estructura cerraba la perspectiva de la calle junto a la misma orilla.
En agosto de mil novecientos treinta y tres, Machado perdió el apoyo del ejército y huyó en avión a Nassau. Su monumento junto al mar fue destruido y la calle recuperó su número. En los relatos sobre este lugar, el primer monumento se confunde a menudo con el segundo: poco después apareció sobre la base anterior un obelisco ecléctico con una lámpara en lo alto. Según la versión más difundida, estaba dedicado a José Martí, organizador de la lucha cubana por la independencia, pero no se ha conservado ninguna inscripción o documento indiscutible que confirme esa dedicatoria.
Los habaneros apodaron La Farola al nuevo obelisco. La lámpara superior se perdía entre las luces de la calle del Malecón y molestaba a los conductores, mientras que la mezcla de estilos decorativos provocaba burlas. En mil novecientos cincuenta y uno, el periodista y ensayista Jorge Mañach, que se ganaba la vida con su palabra pública y su reputación de crítico, exigió al Ministerio de Obras Públicas que retirara la estructura. Los funcionarios dejaron su propuesta sin respuesta. La Farola permaneció en pie aproximadamente otra década, se deterioró por la intemperie y, a comienzos de los años sesenta, los servicios municipales la demolieron.
No se colocó un nuevo monumento sobre esta base. Ahora quedan aquí la calzada, la acera y el bajo muro del Malecón, donde se reúne la gente. La calle se llama Calle Veintitrés, su subida hasta Calle L es La Rampa, y el lugar de los dos monumentos desaparecidos no está señalado de ningún modo.
Información práctica
Espacio urbano abierto. Comprobado 2026-06-29; si hay fuerte oleaje, manténgase del lado de las casas y no se siente en el borde del muro.
Comprobado: 29 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Colóquese del lado de la acera, desde donde se ven a la vez la calle y el agua. Con fuerte oleaje, no se acerque al muro; las carreras desaparecidas y el obelisco solo pueden imaginarse a través de los relatos.
