Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Fachada del Edificio de Arte Cubano
- Salas de arte cubano
- Cuadros de Wifredo Lam
- Obras de René Portocarrero
La historia del lugar
Dentro de este palacio se reúne la parte cubana del Museo Nacional de Bellas Artes: el arte extranjero se muestra en el antiguo Centro Asturiano. Tras la fachada que da a la calle se suceden salas con pinturas de Wifredo Lam y René Portocarrero. El edificio se construyó expresamente para el museo, y no fue adaptado para él después de otra vida.
Cuando este palacio abrió por primera vez al público en mayo de mil novecientos cincuenta y cuatro, faltaban aquí cuadros de muchos de los principales artistas cubanos. Ellos mismos se negaron a traerlos.
El edificio se construyó expresamente para el Museo Nacional de Bellas Artes, y decidieron inaugurarlo con la Segunda Bienal Hispanoamericana de Arte. La exposición fue organizada por el Instituto de Cultura Hispánica, creado bajo la dictadura de Francisco Franco. El copromotor cubano fue Fulgencio Batista, el general que dos años antes había tomado la presidencia mediante un golpe de Estado. Batista buscaba un gran acontecimiento internacional para el nuevo palacio; los organizadores españoles presentaban la bienal como una reunión del mundo cultural unificado de la antigua imperio.
La inauguración se fijó inicialmente para el veintiocho de enero, cumpleaños de José Martí. Para cuarenta y dos artistas cubanos, esto resultó decisivo: el legado republicano de Martí iba a ser homenajeado mediante un acto conjunto de dos dictaduras. Wifredo Lam, René Portocarrero, Mario Carreño, Mariano Rodríguez, Víctor Manuel y sus compañeros se negaron a participar. Perdían la principal plataforma oficial del país, la posibilidad de obtener un premio en dinero, un encargo o conseguir un comprador.
El día previsto, los artistas inauguraron su propia exposición en el Liceo de La Habana. Se titulaba Arte moderno cubano en honor a José Martí, pero pasó a la historia como la Antibienal. En ella confluyeron distintas generaciones y corrientes; destacaban especialmente los jóvenes abstractos del Grupo de los Once. Después llevaron la exposición por la isla.
Mientras tanto, los constructores retrasaron la terminación del palacio casi cuatro meses. En mayo, Batista inauguró finalmente aquí la bienal oficial: más de dos mil obras de dieciocho países. Los organizadores le añadieron un salón nacional con premios en dinero y retrospectivas de maestros reconocidos. No lograron ocultar la ausencia de la vanguardia habanera. Más tarde, uno de los organizadores españoles, al invitar a Cuba a la siguiente bienal, reconoció la debilidad de la sección cubana presentada aquí.
Ahora el Museo Nacional de Bellas Artes está repartido entre varios edificios. En el antiguo Centro Asturiano se conserva el arte extranjero, y este palacio está dedicado al cubano. En la exposición permanente están representados Wifredo Lam y René Portocarrero, artistas cuyos cuadros no estaban aquí el día de la primera inauguración.
Información práctica
Mar–Sáb 10:00–18:00, Dom 10:00–14:00, Lun cerrado
Comprobado: 19 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.El relato se refiere sobre todo a la colección cubana; el museo cuenta con un edificio independiente de arte extranjero. Si quiere ver las obras mencionadas, confirme con antelación si la exposición está disponible y no reúna ambos edificios en una visita breve.
