Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- La figura de bronce de la Paz
- La base de piedra y mármol
- El jardín triangular
La historia del lugar
El veinticuatro de marzo de mil ochocientos veintiuno, el coronel Anastasio Bustamante salió del salón del ayuntamiento en la Plaza Mayor, como se llamaba entonces la actual Plaza de la Paz. Delante de él, los soldados estaban formados. Bustamante había llegado para lograr la adhesión de Guanajuato al plan de independencia. Había servido en el ejército realista durante casi toda la guerra: combatió a los insurgentes, participó en su persecución y recibió por ello un ascenso y un sueldo. Ahora el coronel se disponía a sacar a su propio regimiento de la obediencia a la Corona española.
Durante diez años de guerra, las requisas y los saqueos constantes arruinaron los caminos y las haciendas de la provincia. Algunas minas fueron abandonadas o quedaron inundadas, el equipo fue destrozado y la extracción de plata disminuyó bruscamente. En febrero, el antiguo comandante realista Agustín de Iturbide propuso el Plan de Iguala: la separación de España, con la conservación de la religión católica y la igualdad de los habitantes nacidos en Europa y América. Este acuerdo permitió a los oficiales realistas pasarse al bando de la independencia junto con sus unidades. Bustamante vaciló al principio, pero después apoyó el plan y condujo a los soldados hacia Guanajuato.
El jefe de la guarnición de la ciudad, Pedro Antonio de Yandiola Garay, prometió defender la ciudad contra Bustamante y ordenó levantar barricadas y trincheras. Ya al día siguiente, Yandiola abandonó su puesto y también se unió a los partidarios de la independencia. Los habitantes desmontaron las fortificaciones preparadas. El ayuntamiento reunió al clero, a representantes de la minería y a ciudadanos prominentes para decidir cómo recibir al coronel que se acercaba. Los enviados salieron a su encuentro, pero Bustamante ya había entrado en la ciudad.
Tras las negociaciones, salió a la plaza junto a los soldados y proclamó las tres promesas del Plan de Iguala: religión, independencia y unidad. Siguió una salva de fusilería y repicaron las campanas de la ciudad. Después, una procesión improvisada recorrió las calles, y los habitantes se fueron sumando a ella. La guerra nacional aún no había terminado aquel día; sin embargo, en Guanajuato la administración española perdió las tropas dispuestas a defenderla.
Cuatro días después, Bustamante ordenó retirar de la Alhóndiga de Granaditas las cabezas de Miguel Hidalgo y Costilla, Ignacio Allende, Juan Aldama y Mariano Jiménez. Tras la ejecución de los dirigentes de la insurrección, sus cabezas fueron llevadas a Guanajuato y expuestas primero bajo la horca, precisamente en la Plaza Mayor. Allí mismo se leyó una proclama que declaraba criminales a los ejecutados. Más tarde, las cabezas fueron encerradas en jaulas de hierro y colgadas en las esquinas de la Alhóndiga de Granaditas. Entonces retiraron las jaulas, colocaron los restos en cajas de madera, celebraron una misa y los enterraron en el Panteón de San Sebastián. Dos años más tarde, los declararon héroes de la nación y los trasladaron a Ciudad de México.
En septiembre, el ejército de los partidarios del Plan de Iguala entró en Ciudad de México y la guerra terminó. En recuerdo de este desenlace, el escultor Jesús Contreras creó para la plaza principal de Guanajuato una alegoría de la Paz en bronce, sobre una base de piedra y mármol. La obra se terminó en mil ochocientos noventa y ocho, y el presidente Porfirio Díaz inauguró el monumento el veintisiete de octubre de mil novecientos tres. La plaza recibió de él su nombre actual.
Hace mucho que ya no quedan aquí trincheras, horca ni formaciones de soldados. En el centro del jardín triangular se alza la figura de bronce de la Paz y, bajo ella, se conserva aquel mismo espacio abierto donde el coronel realista anunció a sus hombres que ya no servían a la Corona española.
Información práctica
Espacio urbano abierto, acceso sin entrada.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Observe el monumento desde varios lados, sin obstaculizar el paso por la plaza; aquí no es necesaria una visita independiente al interior.
