Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- El amplio espacio de la plaza
- La figura de piedra de Cristo
- La zona central para pasear
- Las calles en los bordes de la plaza
La historia del lugar
Campo del Príncipe sirvió durante mucho tiempo como una gran explanada abierta del Realejo, capaz de reunir a muchas personas a la vez; por sus bordes discurren calles y la parte central está ocupada por un paseo. Aquí se celebraban competiciones ecuestres, corridas de toros, juegos con cañas y procesiones. La figura de piedra de Cristo apareció en la plaza mucho después, cuando fue trasladada aquí en mil seiscientos ochenta y dos.
El príncipe que dio nombre a Campo del Príncipe —el Campo del Príncipe— no murió aquí. En mil cuatrocientos noventa y siete, los miembros del ayuntamiento ordenaron nivelar el antiguo Campo de la Colina y preparar una amplia explanada para las celebraciones populares con motivo de la boda de Juan de Aragón, único hijo y heredero de Isabel de Castilla y Fernando II de Aragón, con Margarita de Austria.
Para los esposos, este matrimonio debía prolongar la dinastía y consolidar la alianza con la Casa de Habsburgo. Seis meses después, Juan de Aragón murió en Salamanca sin dejar descendencia. Margarita, embarazada, enviudó, y la niña que dio a luz no sobrevivió. Declararon heredera a la hermana mayor de Juan de Aragón. En Granada, de los preparativos quedaron el campo nivelado y el nombre en honor del príncipe cuya vida familiar terminó antes de que se cumplieran las esperanzas por las que se había celebrado el matrimonio.
En mil quinientos trece, el ayuntamiento continuó acondicionando el campo. Aquí se celebraban competiciones ecuestres, corridas de toros, juegos de lanzamiento de cañas y procesiones. El Realejo obtuvo una gran plaza capaz de acoger a mucha gente. Siglo y medio después, fueron precisamente sus dimensiones las que permitieron a los maestros sederos intentar cambiar al dirigente de la ciudad.
La mayoría de los talleres de seda de Granada se encontraba alrededor de Campo del Príncipe. Maestros y oficiales vivían de la venta de tejidos y, para mil seiscientos cuarenta y ocho, el comercio atravesaba una grave crisis. Las malas cosechas y la escasez de grano elevaron el precio del pan. Los funcionarios municipales vendían a los panaderos trigo caro procedente de las reservas de la ciudad y les impedían comprar en otro lugar grano que había bajado de precio. Después ordenaron reducir el peso de las hogazas manteniendo el mismo precio. Algunos panaderos dejaron de trabajar; en la ciudad se vendía pan al que se mezclaban ilegalmente mijo y ceniza.
El dieciocho de mayo, miles de personas se reunieron en los barrios pobres de Granada. El grupo más numeroso se congregó aquí, entre los talleres de seda. Parte de los hombres se armó. Exigían pan y la destitución de Francisco de Arévalo de Zuazo, el corregidor, es decir, el jefe de la administración municipal y juez nombrado por el rey. Acusaron a Arévalo de fracasar en el abastecimiento. Cuando la multitud salió a buscarlo, se escondió en un monasterio.
Los distintos barrios tenían sus propios candidatos para sustituirlo. Los maestros sederos de Campo del Príncipe eligieron a Luis de Paz y Medrano, un noble local que ya había repartido pan entre los pobres durante la hambruna. El propio Luis no buscaba el cargo, pero el número de sus partidarios resolvió la disputa. La cancillería real aceptó nombrarlo corregidor, y los participantes en el motín sentaron a su candidato a caballo y lo llevaron por las calles con un crucifijo en las manos.
Al día siguiente, la nobleza de la ciudad intentó devolver el cargo a Arévalo. Los habitantes comenzaron a levantar barricadas y la nobleza se retiró. Arévalo perdió el cargo, redujeron el precio del pan y Luis consiguió del rey Felipe IV un perdón general para los participantes en la revuelta. Poco después, él mismo renunció al puesto y el rey envió a otro corregidor.
No hay en la plaza ningún monumento a esta revuelta. El Cristo de piedra que se alza aquí ahora fue trasladado a este lugar solo en mil seiscientos ochenta y dos. De los acontecimientos de mil seiscientos cuarenta y ocho se ha conservado el amplio campo mismo: ese espacio donde los maestros sederos pudieron reunir a suficientes personas para llevar a su candidato a la administración de la ciudad.
Información práctica
Plaza abierta; durante las fechas religiosas y las horas de la tarde puede haber mucha gente, especialmente alrededor del Cristo de los Favores.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.La plaza se recorre cómodamente por el perímetro. Durante las reuniones religiosas, deje libres los pasos y considere lo que ocurre como un rito vivo, no como un espectáculo.
