Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Fachada pintada
- Figura de san Jorge
- Dragón
- Parte medieval del palacio
La historia del lugar
La historia del actual Palacio de San Jorge está estrechamente ligada a la deuda de la ciudad: a comienzos del siglo quince, Génova debía a sus propios ciudadanos tanto dinero que el antiguo sistema de préstamos ya no cabía en la tesorería municipal. La República tomaba dinero de comerciantes y de otros ciudadanos acomodados y, a cambio, permitía a los acreedores recaudar determinados impuestos hasta que se saldara la deuda. Cada una de esas asociaciones se llamaba compera. Los préstamos se multiplicaban, las recaudaciones ya estaban prometidas a distintas personas y los intereses de algunas deudas alcanzaban el ocho, el nueve y el diez por ciento.
En el año mil cuatrocientos siete, Génova estaba gobernada en nombre del rey de Francia por el mariscal Jean II Le Maingre, llamado Boucicaut. Necesitaba hacer de nuevo solvente la tesorería municipal. Por su insistencia, los ancianos y los funcionarios financieros nombraron una comisión que reunió numerosos préstamos en una sola deuda al siete por ciento. A quienes no estuvieron de acuerdo les devolvieron el dinero invertido. Los demás acreedores aceptaron un rendimiento menor y formaron su propia asociación, la Casa de las Comperas y de los Bancos de San Jorge. San Jorge era el patrón de la ciudad; de esta institución recibió el palacio su nombre actual.
Para los acreedores, se trataba de capital familiar invertido en participaciones de deuda que podían venderse y transmitirse a los herederos. A cambio de la reducción del interés, obtuvieron el derecho a llevar por sí mismos las cuentas y recaudar los impuestos vinculados a la deuda. Los protectores que elegían —los administradores de la Casa de las Comperas y de los Bancos de San Jorge— comprobaban los ingresos y repartían los pagos. Más tarde, la República les encargó financiar obras públicas, acuñar moneda y administrar algunas posesiones de ultramar.
Sus oficinas se instalaron precisamente aquí. El edificio ya se alzaba junto al puerto medieval y se llamaba Palacio de San Jorge. Lo encargó a mediados del siglo trece Guglielmo Boccanegra, capitán del pueblo, es decir, dirigente civil elegido de Génova. Quería disponer de una residencia pública permanente en lugar de celebrar reuniones en el palacio arzobispal y en palacios privados, y eligió un solar junto al comercio portuario.
Tras la destitución de Boccanegra, los funcionarios adaptaron el palacio a otras funciones. Desde el año mil trescientos cuarenta funcionaba aquí la aduana: en el patio se almacenaban las mercancías que esperaban el pago del arancel y, arriba, se resolvían las disputas sobre las recaudaciones y las exenciones de estas. Los acreedores de la República se encontraron en el edificio donde se registraban las mercancías y se calculaban los impuestos que les proporcionaban ingresos. En el año mil cuatrocientos cincuenta y uno les entregaron el palacio entero.
Los dirigentes de la Casa de las Comperas y de los Bancos de San Jorge lo ampliaron hacia el mar y encargaron la pintura de la fachada. Los frescos actuales fueron restaurados de nuevo, pero la figura central repite el tema que ellos eligieron: san Jorge, con armadura, hiere al dragón.
A comienzos del siglo veinte, el primer presidente del Consorcio Autónomo del Puerto de Génova, Stefano Canzio, insistió en que la nueva administración portuaria ocupara este palacio y completara su restauración. Desde el año mil novecientos cuatro se vuelve a gestionar el puerto desde aquí. Ahora, tras la fachada con san Jorge, se encuentran las oficinas de la Autoridad del Sistema Portuario del Mar de Liguria Occidental.
Información práctica
Las fachadas son accesibles permanentemente; el interior se abre para visitas y programas especiales según un calendario independiente.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.El final se comprende por completo desde el exterior. Al observar los distintos lados del palacio, cruce las calles con atención y no entre en las dependencias de servicio.
