Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Cinturón de fortificaciones de tierra
- Línea de la muralla norte
La historia del lugar
El extremo norte de la medina está protegido por un ancho cinturón de tierra con una línea de muralla: va desde Bab Mahrouk hasta Bab Guissa y conserva mejor que las demás fortificaciones de la ciudad su antiguo trazado. Fue construido por los almohades a comienzos del siglo trece, cuando las murallas separaban el rico centro urbano de los accesos septentrionales. Las puertas y este terraplén permitían controlar la entrada a la ciudad, y quienes llegaban desde fuera tenían que enfrentarse primero a su línea cerrada.
En mil doscientos cuarenta y ocho, Abu Yahya, caudillo de los meriníes —una nueva dinastía que desplazaba a los almohades—, tomó Fez. Necesitaba retener la rica ciudad mientras continuaba sus campañas. En la medina quedó su gobernador, as-Sa'id, encargado de impedir el regreso del anterior gobernante.
Abu Yahya mantuvo también al servicio a otro hombre de la antigua guarnición: Shadid al-Rumi, comandante de doscientos mercenarios cristianos a caballo. Aquellos jinetes vivían de su paga y servían a quien controlaba Fez. Los ancianos de la ciudad decidieron devolver Fez al califa almohade y convencieron a Shadid para que se pasara a su bando.
Los conspiradores se presentaron ante as-Sa'id en la casba, la residencia fortificada del gobernador. As-Sa'id comprendió que tenía ante sí a adversarios, ordenó detenerlos y amenazó con represalias. Entonces los hombres de Shadid mataron a as-Sa'id y a cuatro de sus acompañantes. La cabeza del gobernador fue llevada por las calles, sus bienes se repartieron y las puertas de la ciudad se cerraron. Los ancianos enviaron al califa almohade un juramento de fidelidad y le pidieron que mandara un nuevo gobernante.
Abu Yahya hizo volver al ejército. Ante él se encontraba una ciudad que había conquistado tan solo dos años antes, pero ahora el camino estaba bloqueado por puertas cerradas y por este cinturón de fortificaciones de tierra. El asedio duró nueve meses. Los destacamentos meriníes atacaron las murallas por turnos, pero no lograron entrar en Fez.
Los habitantes de la ciudad nunca recibieron ayuda de los almohades. Entonces los ancianos pidieron ellos mismos perdón a Abu Yahya. Aceptó entrar sin asalto, pero exigió que se le reembolsaran los gastos del asedio. Una crónica medieval cifra la suma en cien mil dinares. Fez evitó el saqueo; los conspiradores conservaron la ciudad, pero la devolvieron al mismo gobernante contra quien habían cerrado las puertas.
El tramo norte conserva mejor que los demás la línea de fortificaciones almohades de comienzos del siglo trece. Se extiende desde Bab Mahrouk hasta Bab Guissa: ante Abu Yahya, los habitantes de Fez cerraron precisamente los pasos de esta muralla.
Información práctica
Paso libre; el sendero está abierto las veinticuatro horas.
Comprobado: 22 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Observe las fortificaciones desde el exterior: desde aquí se aprecian mejor los materiales, la altura y el ritmo de las torres.
