Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Filas de lápidas bajas
- Losas blanqueadas con cal
- Muralla sur del Mellah
La historia del lugar
Tras la muralla sur del Mellah se encuentra el cementerio judío de Fez, para el que se asignó tierra a la comunidad por decreto del sultán en mil ochocientos ochenta y dos. El suelo de esta parcela permaneció húmedo durante mucho tiempo: en una descripción de la comunidad se lo vinculaba con agua estancada. Más tarde empezaron a aparecer aquí las tumbas de nuevas generaciones, y las losas bajas se cubrían de cal. Sus filas claras y regulares se extienden a lo largo de la muralla y conservan la memoria de la comunidad sobre otra tierra, desaparecida junto al palacio.
En la primavera de mil ochocientos ochenta y ocho, las familias del Mellah enterraban aquí a personas que habían muerto mucho antes de que ellas nacieran. Del antiguo cementerio junto a la muralla del palacio exhumaban restos. Los parientes recogían los huesos de sus padres y antepasados para volver a enterrarlos en esta parcela.
El antiguo cementerio estaba junto a la puerta de Bab Lamer, aproximadamente donde hoy se encuentra la plaza ante las puertas doradas de Dar al-Majzén. La comunidad poseía esta tierra aproximadamente desde comienzos del siglo dieciséis. Allí descansaban, entre otros, rabinos que llegaron a Fez tras la expulsión de los judíos de España. Para las familias se trataba tanto de las tumbas de sus seres queridos como de una tierra que varias generaciones consideraban suya.
En mil ochocientos setenta y siete, Mulay Hasán I, el sultán que ampliaba el Palacio Real de Fez, exigió que se desalojara el cementerio para nuevas construcciones. Los dirigentes de la comunidad y el gran rabino le pidieron que revocara la decisión, y después recurrieron a diplomáticos europeos. Lograron ganar varios años. En mil ochocientos ochenta y dos, por decreto del sultán, se asignó a los judíos otra tierra junto a la muralla sur del Mellah: el actual cementerio. En una descripción de la comunidad, la nueva parcela se califica de pantanosa y llena de agua.
La disputa no terminó ahí. Según una crónica judía de Fez, el primer día de nisán —un mes primaveral del calendario judío— de mil ochocientos ochenta y ocho, el sultán envió guardias al antiguo cementerio. Empezaron a abrir las tumbas, y las familias se apresuraron a recoger los restos antes de que se mezclaran o desaparecieran. El traslado duró años: incluso en mil novecientos doce, los historiadores aún veían tumbas aisladas en la antigua parcela.
En la nueva tierra enterraron después a las siguientes generaciones de judíos de Fez. Así aparecieron filas de lápidas bajas, que blanquean con cal. En el antiguo cementerio junto al palacio ya no hay lápidas; aquí han quedado los restos trasladados y las tumbas de quienes fueron enterrados después del reasentamiento.
Información práctica
El acceso depende del régimen vigente y del guardián; puede haber un donativo o una tasa local. Un horario oficial y estable no está confirmado en fuentes abiertas a fecha de 2026-06-29.
Comprobado: 29 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.La entrada puede depender del guardián y de las normas locales. Si el acceso está abierto, compórtese como en un lugar de memoria aún activo, no se siente en las lápidas y pregunte si está permitido fotografiar.
