Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Casamatas abovedadas
- Bancos de trabajo
- Objetos de tuya
- Dibujos incrustados
La historia del lugar
Las estancias abovedadas de piedra de la Sqala están una junto a otra; ahora albergan talleres y tiendas. Ante las entradas quedaban antaño anillas de hierro: ataban a ellas los caballos mientras arrastraban los cañones por la subida inclinada hasta la plataforma superior. Bajo estas mismas bóvedas se corta la tuya, se insertan madera clara y nácar en huecos tallados, y las cajas y mesitas se venden aquí mismo.
Una de estas estancias abovedadas fue el taller de Tahar Mana, un maâlem, es decir, un maestro al que ya se confiaban su propio oficial y aprendiz. Antes, los artilleros guardaban aquí pólvora y equipo de artillería para la batería situada arriba.
Tahar no eligió el oficio por sí mismo. En mil novecientos diecinueve tenía unos diez años; su padre ya había muerto y su madre se estaba muriendo de difteria. Antes de morir, ella pidió a un pariente, tutor del niño, que encontrara para el niño un trabajo manual con el que pudiera ganarse la vida. Tahar fue entregado como aprendiz a uno de los primeros marqueteros de Mogador. Un día, el primer maestro le rompió una jarra en la cabeza por llegar tarde, y el niño pasó a otro. Allí aprendió a hacer de nogal juegos de té y culatas de fusil con incrustaciones para la corte del sultán y los cónsules de la ciudad.
En los años treinta, Pachá Ben Maalem llevó a Tahar un antiguo azucarero de nogal. Según el pachá, el objeto había pertenecido al antiguo sultán Muley Abdelaziz. El encargo consistía en reproducirlo, ya en tuya. Así se llamaba la madera del arar, especialmente valiosa en los abultamientos de las raíces: tras pulirla, aparecía en ella un denso dibujo de fibras entrelazadas. El maestro tallaba huecos en la base e insertaba en ellos madera clara de limonero, nácar u otros materiales de contraste. Antes de eso, los dibujos se grababan a menudo a fuego, obteniendo líneas negras, y el objeto terminado se frotaba con aceite de nogal.
Los encargos de los residentes franceses de Mogador permitieron a Tahar pasar de los pequeños estuches a mesas complejas. El propietario de un bazar, de apellido Bungal, le encargó hacer en tuya una miniatura de la propia Sqala de la Ville. El joven maestro reprodujo la batería bajo la que trabajaría más tarde. La maqueta se expuso en la ventana de la oficina municipal de turismo y permaneció allí hasta los años setenta. Después la encontraron, rota en pedazos, en un parque municipal.
A finales de los años treinta, Tahar obtuvo el título de maâlem. En su ficha artesanal de comienzos de los años cincuenta figura un taller de veinticuatro metros cuadrados, cuatro bancos de trabajo, varios cepillos, sierras y sargentos; al lado aparece una nota: herramientas insuficientes. Con este taller mantenía a sus hijos y a los hijos de su hermanastro mayor.
Tahar trabajaba en uno de los antiguos almacenes de artillería. Según sus recuerdos, ante estancias como estas quedaban anillas de hierro: ataban a ellas los caballos que tiraban de los cañones por la rampa hasta la plataforma superior. La copia de madera de la Sqala no se ha conservado. Se ha conservado una fila de casamatas de piedra: ahora, dentro de ellas se corta, se incrusta y se venden objetos de tuya.
Información práctica
Cada taller tiene su propio horario; la fila exterior de casamatas es accesible desde la calle.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.No cojas objetos ni herramientas sin invitación. Pregunta antes a los artesanos sobre la fotografía y el proceso de trabajo; no es necesario comprar nada para completar la parada.
