Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Amplios vanos de antiguas cocheras
- Ventanas de madera con pequeños paneles
- Pizarra escocesa
- Plantaciones al borde de los adoquines
La historia del lugar
La curva de casas adineradas de Royal Circus dejó a su espalda un estrecho paso de servicio que discurre entre sus fachadas traseras, con dos curvas ciegas. A través de los amplios vanos de las plantas bajas se llevaban aquí caballos y carruajes; arriba se guardaba el forraje y vivían las personas que atendían las casas solemnes. Ahora las antiguas entradas se reconocen en las fachadas, y los adoquines están rodeados casi por completo de tejos y otras plantaciones. Circus, en el nombre, no recuerda a una barraca de feria, sino al plano circular de la vecina curva solemne.
Los primeros arbustos de Circus Lane no se plantaron para una bonita fotografía. El guionista y productor de cine Gareth Wardell recordaba más tarde que entonces vivía en una habitación prestada por un amigo. Tenía más de cuarenta años, el dinero solo le alcanzaba para la fianza y, sin una dirección permanente, le resultaba difícil buscar trabajo. En el número once encontró un barato local de una sola estancia con aseo —una antigua oficina en un callejón deteriorado— y vivió aquí más de veinte años.
La curva de Circus Lane la heredó de Royal Circus, una solemne curva de casas que el arquitecto William Henry Playfair diseñó a comienzos del siglo diecinueve. «Circus» significa aquí una composición circular, no una carpa con artistas. El callejón se trazó por la parte trasera de las casas adineradas. Aquí se guardaban caballos y carruajes, y vivían cocheros y sirvientes. Por eso, los amplios vanos bajos de las casas actuales sirvieron en otro tiempo como entradas a establos y cocheras, mientras que los espacios superiores eran pajares o viviendas.
Cuando llegó Wardell, los carruajes ya habían desaparecido, pero la disposición del paso de servicio permanecía. No había acera y los coches tomaban un atajo entre dos curvas ciegas. Una vez, un camión se detuvo pegado a las ventanas de Wardell y bloqueó la salida. Entonces retiró varias piedras a ambos lados de la puerta y plantó dos tejos. Los arbustos reservaban ante la entrada alrededor de medio metro, al que ya no podía acercarse un automóvil.
Al principio, una vecina le preguntó si tenía derecho a tocar los adoquines y después le pidió que instalara la misma protección ante su casa. Tras ella llegaron otros residentes. Wardell elegía plantas distintas para cada fachada, cavaba y plantaba él mismo, y pagaba los materiales con sus honorarios por el trabajo en el cine. Los residentes daban cuanto podían: unos, unas pocas libras; otros, varios cientos.
De estas peticiones nació una asociación de residentes. Recaudaba dinero, negociaba con los servicios municipales y conseguía cambios en toda la calle. Las farolas de hormigón fueron sustituidas por luminarias de pared: los residentes aportaron la mitad del coste y la ciudad, la otra mitad. Se recuperaron las ventanas de madera con pequeños paneles, la pizarra escocesa y los fragmentos perdidos de arenisca. Wardell convenció al servicio de carreteras para hacer el paso de sentido único; los coches dejaron de encontrarse de frente en la estrecha curva.
Para el año dos mil diez, el antiguo callejón de atajo ya se utilizaba como escenario de rodajes. Wardell se marchó, pero los residentes continuaron plantando ante las casas. Por eso, la vegetación comienza aquí justo al borde de los adoquines: ocupa ese mismo medio metro que un día necesitó el hombre del número once para que un camión no pudiera volver a encerrarlo junto a su propia puerta.
Información práctica
La calle está abierta las veinticuatro horas; es un callejón residencial.
Comprobado: 17 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.El callejón es estrecho, residencial y en algunos tramos no tiene acera: vigile el tráfico, deje libres las puertas y no fotografíe a personas a través de las ventanas.
