Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- La figura blanca de Cristo
- Los brazos abiertos
- El valle de Cusco
La historia del lugar
La figura blanca sobre Cusco apareció por decisión de dos comerciantes de seda. Los hermanos Manuel y Federico Jasaui Facuse, cristianos palestinos, llevaban aquí un negocio próspero y, antes de partir, quisieron agradecer a la ciudad donde hicieron su fortuna.
Su éxito comenzó con el comercio de telas. Los primeros palestinos llegaron al sur de Perú a través de Argentina y Bolivia, a caballo entre los siglos diecinueve y veinte. Avanzaban siguiendo el ferrocarril y abrían tiendas en ciudades vinculadas al comercio de lana: Arequipa, Sicuani y Cusco. Vendían telas y ropa confeccionada, y atendían a compradores de la ciudad y de los poblados cercanos.
Los proveedores de Cusco intentaron impedir que los nuevos comerciantes realizaran compras directas y llamaban a los habitantes de la ciudad a no comprarles. Aun así, las tiendas resistieron: los palestinos fijaban precios más bajos y permitían pagar a plazos. Las familias reunían dinero y contactos; los pequeños vendedores se convertían poco a poco en mayoristas e importadores. Para los hermanos Jasaui, aquello fue la obra de toda una vida y la fuente de los recursos para su regalo de despedida.
Comenzaron una colecta entre otros miembros de la colonia árabe-palestina y encargaron la escultura al maestro cusqueño Ernesto Olazo Allende. Eligieron un regalo cristiano: la mayoría de las familias palestinas de la ciudad profesaba el cristianismo. En mil novecientos cuarenta y cinco, durante la semana festiva de Cusco, la comunidad entregó a la ciudad una figura de Cristo de ocho metros, con los brazos abiertos.
Para ella eligieron la cima de Pukamuqu, la Colina Roja, un mirador natural sobre el valle. Los brazos de la escultura se extienden de este a oeste y el rostro mira hacia la ciudad que queda abajo. La gratitud de los comerciantes recibió una dirección precisa: sobre los barrios donde estaban sus compradores y sus tiendas, y a suficiente altura para que el regalo se viera desde abajo.
El nombre «Cristo Blanco» significa «Cristo blanco». Se lo dio la capa clara de yeso y marmolina con la que cubrieron la figura. Hoy, la explanada junto a la estatua sirve como mirador urbano: desde aquí se distinguen el centro histórico y los barrios nuevos que se alargan por el valle.
En los años cincuenta, muchas familias palestinas se marcharon de Cusco a Lima. Los hermanos Jasaui habían dejado la ciudad aún antes. En Pukamuqu quedó la figura que pagaron: el Cristo blanco, con los brazos abiertos sobre el lugar donde los comerciantes de telas encontraron a sus compradores.
Información práctica
Espacio urbano abierto; vaya de día, cuide la respiración durante la subida y no ocupe los pasos estrechos.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Use la parada para descansar después de la meseta abierta, pero no se limite a fotografiar la panorámica: recorra la explanada accesible para relacionar la estatua, la colina y el complejo antiguo.
