Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Fachada principal
- Nave central
- Dos naves laterales
- Columnas y arcos de medio punto
La historia del lugar
Tras la fachada principal, el espacio se divide en tres naves: una central ancha y dos laterales. Columnas y arcos de medio punto sostienen esta composición, siguiendo el modelo de la catedral de la ciudad. Desde comienzos del siglo diecinueve, el templo funciona como parroquia independiente, y aquí todavía se celebran misas, bautizos, matrimonios, confesiones y comuniones. El nombre de la Santísima Trinidad se vinculó primero a la iglesia y después dio nombre a la plaza.
En julio de mil seiscientos veinte, el obispo Diego de Torres Altamirano llamó a los habitantes de Getsemaní «la gente más escandalosa de la ciudad». Era la opinión de un sacerdote colonial que acababa de llegar a Cartagena. En la misma carta pidió al rey de España que abriera aquí una iglesia dependiente de la catedral. El obispo quería que los bautizos, matrimonios, confesiones y comuniones se celebraran en el propio Getsemaní.
Por entonces, la catedral seguía siendo la única iglesia parroquial de Cartagena. Getsemaní se encontraba más allá del principal barrio fortificado, en una isla aparte. Los sacerdotes tenían que cruzar un puente de más de doscientos pasos. Altamirano escribió que, a causa de la distancia y del calor, no se lograba administrar los sacramentos a tiempo. Para un enfermo o un moribundo, la demora podía decidirlo todo.
La petición contó con el apoyo del capitán Julio Evangelista, habitante de Getsemaní, miembro del concejo municipal y propietario local. Un censo de ese mismo año muestra parte de sus bienes: alquilaba a inquilinos negros cuatro chozas cubiertas tras una cerca de madera. Evangelista ofreció un terreno para el templo, dinero para la construcción, una casa para el sacerdote y el sacristán, las primeras vestiduras y los utensilios de la iglesia.
La donación tenía un precio. El capitán exigía el derecho de elegir él mismo al sacerdote parroquial y, después de su muerte, transmitir ese derecho a sus herederos. Así pensaba pagar la iglesia y dejar a su familia el control de ella.
La respuesta se demoró veintidós años. El rey Felipe III y el obispo Altamirano murieron ya al año siguiente. Evangelista tampoco llegó a esperar la autorización. En mil seiscientos cuarenta y dos, Felipe IV ordenó al gobernador que informara de nuevo cuánta gente vivía en Getsemaní, qué distancia había desde allí hasta la catedral y si realmente hacía falta un nuevo templo. Tras la respuesta, se autorizó la construcción. Se aceptó el terreno de Evangelista, y el cabildo eclesiástico y los vecinos añadieron dinero. Las obras comenzaron en mil seiscientos cuarenta y tres, y en un plano de la ciudad de mil seiscientos ochenta y ocho la iglesia ya aparece.
Evangelista no obtuvo el derecho hereditario de elegir al sacerdote. Getsemaní recibió su propio templo, construido según el modelo de la catedral: tras la fachada actual se encuentran una nave central y dos laterales, separadas por columnas y arcos de medio punto. La iglesia se convirtió en parroquia independiente en mil ochocientos ocho.
Fue dedicada a la Santísima Trinidad: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, las tres personas de un solo Dios en la doctrina cristiana. Desde la iglesia, el nombre pasó a la plaza. Aquí se siguen celebrando misas y administrando los mismos sacramentos para los que Altamirano pidió librar a los habitantes de Getsemaní del camino que cruzaba el puente hacia la catedral.
Información práctica
Iglesia en funcionamiento; el acceso al interior depende de los oficios, las celebraciones y las condiciones vigentes en el lugar.
Comprobado: 30 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.La entrada no está garantizada: durante un oficio, escuche el relato desde fuera; en el interior, guarde silencio y no use flash.
