Parada 4 de 7

Plaza de la Trinidad

Plaza de la Trinidad

La plaza permite trasladar la historia de la independencia desde la sala de sesiones hasta las personas reunidas antes de marchar hacia la junta.

22 min
Estatuas de bronce de Pedro Romero y un tamborilero en la Plaza de la Trinidad, ante una iglesia amarilla
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En qué fijarse

  • Escalones de la iglesia
  • Fachada de la Iglesia de la Santísima Trinidad
  • Grupo escultórico con una mano levantada

La historia del lugar

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La Plaza de la Trinidad se encuentra en el corazón de Getsemaní, junto a la fachada de la Iglesia de la Santísima Trinidad. Los escalones ante el templo forman su borde más visible, y al lado se alza un grupo escultórico: un hombre con la mano levantada entre los lanceros. No se conoce con fiabilidad el rostro de esta figura: de la persona a la que representa solo se conserva una imagen poco clara, por lo que no estamos ante un retrato documental, sino ante una memoria urbana posterior.

Hoy, en la Plaza de la Trinidad, habitantes de la ciudad y visitantes ocupan los escalones, ven las actuaciones de artistas callejeros, compran comida a los vendedores y conversan al aire libre. Para Getsemaní, es la plaza principal de siempre: una vecina reducida de la Plaza Mayor del centro histórico. Recibió su nombre actual de la Iglesia de la Santísima Trinidad, situada en uno de sus lados.

El lunes once de noviembre de mil ochocientos once, los artesanos de Cartagena acordaron no abrir sus talleres. Desde muy temprano se reunían aquí, junto a los escalones frente a la iglesia. La ciudad ya estaba gobernada por la Junta Provincial de Cartagena, pero esta seguía reconociendo al rey de España. Los partidarios de una ruptura completa con España iban a exigirle que proclamara la independencia.

Uno de los dirigentes era Pedro Romero, maestro fundidor y comandante de la milicia de barrio Lanceros de Getsemaní. La mayoría de sus hombres eran personas negras libres y habitantes de origen mixto que trabajaban en los talleres del arsenal naval. La costumbre de actuar en cuadrillas les proporcionaba una organización ya preparada: los maestros conocían a sus hombres y estos estaban acostumbrados a obedecer órdenes.

El propio Romero arriesgaba la posición que había buscado durante décadas. Empezó como herrero, después obtuvo un importante contrato del arsenal, dirigió a otros maestros y compró casas. Pero incluso él tuvo que pedir al rey de España que hiciera una excepción para su hijo: el origen del joven le impedía estudiar Derecho. Ahora Romero conducía contra el orden colonial a personas cuyas piezas de artillería, fusiles y componentes de hierro él había ayudado antes a fabricar.

Mientras los reunidos esperaban en la plaza, unos emisarios seguían la sesión de la Junta Provincial de Cartagena en el palacio de gobierno. Regresaron con la noticia de que la propuesta de independencia se aplazaba y que la sesión podía cerrarse sin decisión. Entonces Romero y los demás dirigentes ordenaron avanzar.

La columna partió de aquí por la Calle Larga. Los lanceros ocuparon varias fortificaciones, bloquearon el acceso desde la guarnición española y tomaron el depósito de armas. Representantes armados de la multitud entraron en la sala de la junta. Exigían la ruptura con España, la abolición de la Inquisición y el derecho a nombrar como oficiales, en las unidades de población de color, a mandos igualmente de color. Ese mismo día, los miembros de la junta firmaron el acta: la provincia de Cartagena se declaraba un Estado libre y soberano.

Siete meses después, Pedro Romero ya se sentaba entre los autores de la Constitución del Estado Libre de Cartagena y puso su firma en ella. La Constitución estableció la igualdad ante la ley y prohibió la importación de personas esclavizadas, aunque no abolió la propia esclavitud. La república duró cuatro años. Tras la reconquista española, las casas de Romero fueron confiscadas; él abandonó Cartagena y poco después murió exiliado en Haití.

Después de la proclamación de la independencia, el ayuntamiento rebautizó este espacio como Plaza de la Libertad, precisamente en honor de los habitantes de Getsemaní que se reunieron aquí el once de noviembre. Más tarde volvió el nombre de Trinidad. En el borde de la plaza se alza ahora un grupo escultórico de Nora Luz Quintana: un hombre con la mano levantada representa a Romero entre los lanceros. Su rostro no puede considerarse un retrato documental: de Pedro Romero solo se conserva una imagen poco clara.

Información práctica

Tiempo en la parada22 min
Siguiente puntoIglesia de la Santísima Trinidad
Entradadesde fuera

Plaza pública; paso libre, la afluencia nocturna y las actividades varían según el día.

Comprobado: 30 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

La plaza sigue siendo un escenario vivo, no un memorial silencioso; entre la multitud, mantenga libres los pasos y no interfiera en las actividades de los vecinos.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Acérquese desde la plaza a la iglesia que dio a este lugar su nombre actual.

Parada 4 de 7Después: Iglesia de la Santísima Trinidad

Ruta terminada

Paseo completado

«Getsemaní: barrio de artesanos y vecinos» — 7 paradas, unos 1,5 km, 2–2,5 horas.

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