Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Las tres ventanas arqueadas del sabil
- La repisa curva de mármol
- Las rejas metálicas con el nombre de Ruqayya
- La arcada abierta de la sala escolar
La historia del lugar
El camino hacia la Ciudadela de El Cairo resonaba antaño con talleres donde se fabricaban espadas, lanzas y armaduras; así, el antiguo nombre de la calle cedió el paso al de Mercado de Armas. Aquí instalaron un sabil con agua del Nilo: la guardaban en un depósito subterráneo, la subían a la sala inferior y la entregaban a los transeúntes por tres ventanas arqueadas. Sobre las rejas se conserva una repisa curva de mármol para los cuencos, y la arcada abierta conduce a la sala donde se les leía y enseñaba el Corán a los niños. Más tarde, los artesanos de aquí reparaban fusiles y pistolas, pero a mediados del siglo veinte desapareció también ese oficio.
A comienzos de mil setecientos cincuenta y ocho, Badawiya bint Shahin enterró a su hija. La joven Ruqayya Dudu fue una de las víctimas de la epidemia de peste que había comenzado en El Cairo un año antes. Para ella construyeron una tumba en el Cementerio del Sur. La tumba no está aquí.
Badawiya era una viuda rica de la familia de un comandante militar y administraba por sí misma una gran fortuna. Tres años después de la muerte de Ruqayya, encargó en esta calle un sabil con kuttab: una fuente pública de agua y una escuela encima de ella. Para el El Cairo otomano, un encargo así hecho por una mujer seguía siendo poco frecuente: fue el tercer sabil urbano conocido construido por una mujer.
Los trabajadores traían aquí agua del Nilo y llenaban el depósito subterráneo. Después subían el agua a la sala inferior y la repartían a los transeúntes por tres ventanas. Sobre la repisa curva de mármol, delante de las rejas, había cuencos. Un piso más arriba, los niños aprendían a leer y memorizaban el Corán. Badawiya pagaba un servicio que la gente podía utilizar día tras día: a cambio, esperaba oraciones por su hija fallecida.
El lugar se eligió en el camino hacia la Ciudadela de El Cairo, por donde pasaban continuamente militares, comerciantes y vecinos de los barrios circundantes. Antes la calle se llamaba Suwayqat al-Izza, por el emir mameluco que vivía aquí. Cuando a lo largo de ella abrieron talleres de espadas, lanzas y armaduras, los cairotes empezaron a decir Suq al-Silah, el Mercado de Armas. Más tarde, los artesanos reparaban aquí fusiles y pistolas; a mediados del siglo veinte desapareció también ese oficio.
En la fachada se conserva el esquema exacto de la obra concebida por Badawiya. Las tres aberturas arqueadas de abajo correspondían al reparto de agua, y la arcada abierta sobre ellas, a la sala escolar. Sobre la ventana central, la madre mandó tallar una petición a Dios para que tuviera misericordia de Ruqayya Dudu, hija de Badawiya bint Shahin. El nombre de la joven se repite también en la reja metálica junto con el año de construcción: mil setecientos sesenta y uno.
El cuerpo de Ruqayya yace en otra parte de El Cairo. Aquí se han conservado las ventanas para el agua, la sala de la escuela y su nombre en una calle que todavía se llama Mercado de Armas.
Información práctica
La calle está abierta las veinticuatro horas y es gratuita; el Sabil de Ruqayya Dudu, tras su restauración, puede estar cerrado o ser accesible de forma irregular.
Comprobado: 27 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Es una calle residencial, no un pasillo de museo: no bloquees el paso ni fotografíes a las personas sin su consentimiento. El interior puede no estar accesible, pero la función del edificio se lee claramente en la fachada y en sus tres ventanas.
