Parada 9 de 9

Plaza Dorrego y la Feria de San Telmo

Plaza Dorrego / Feria de San Telmo

El final explicará cómo un experimento museístico devolvió el comercio a la plaza y transformó todo el barrio.

20 min
Plaza con cafés y tiendas de antigüedades en San Telmo
Jorge Láscar from Australia · CC BY 2.0; cropped/resized for app
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En qué fijarse

  • Empedrado de la plaza
  • Mostradores de hierro
  • Toldos grises
  • Objetos de antigüedades

La historia del lugar

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Los domingos, los anticuarios ocupan Plaza Dorrego. Sobre los mostradores hay objetos procedentes de casas de la ciudad: vajilla, lámparas, libros, juguetes, joyas y objetos cuyo uso original a veces hay que averiguar preguntando al vendedor. Cerca se baila tango. Los demás días, los cafés sacan sus mesas al empedrado. Este orden semanal surgió en mil novecientos setenta gracias al arquitecto José María Peña.

Peña dirigía el Museo de la Ciudad y reunía testimonios de la vida cotidiana de Buenos Aires. Rescataba de edificios destinados a la demolición puertas, rejas de balcones y llamadores; pedía prestados utensilios a conocidos para exposiciones temporales. Le preocupaban tanto los propios objetos como San Telmo: el viejo barrio se vaciaba, los edificios se transformaban o se desmontaban, y los habitantes de la ciudad apenas tenían motivos para venir aquí.

Peña propuso instalar en la plaza una sala al aire libre del museo donde se pudieran vender objetos antiguos. Varios funcionarios se opusieron: consideraban que el barrio estaba descuidado y esperaban que las filas vacías se convirtieran en un bochorno público. Para Peña, era una prueba profesional. No tenía tienda propia; respondía por el experimento como director del Museo de la Ciudad.

Dieron alrededor de un mes para la preparación. En los periódicos aparecieron anuncios que invitaban a llevar a la plaza objetos antiguos no deseados. El municipio proporcionó treinta mostradores de hierro con toldos grises, que antes se habían usado en ferias de alimentos. Los primeros vendedores eran sobre todo vecinos, no anticuarios experimentados. Los domingos, Peña acudía con corbata, recorría las filas y comprobaba que los participantes expusieran los objetos prometidos y que la feria no se convirtiera en un mercado improvisado.

Eligió el lugar deliberadamente. Desde mil ochocientos veintidós, la plaza se llamaba Plaza del Comercio. En mil ochocientos sesenta y uno se construyó aquí un mercado cubierto, que permaneció hasta finales de siglo. Peña devolvió el comercio a su antigua dirección, pero ahora la mercancía era el contenido de las viejas casas de la propia ciudad.

Tres meses después, en lugar de treinta mostradores ya había doscientos setenta. Los vendedores empezaron a prestar y a donar objetos al museo, y alrededor de la plaza y a lo largo de Defensa abrieron tiendas de antigüedades. La feria llevó a San Telmo compradores y visitantes antes de que se estableciera una protección especial para la antigua edificación del barrio. El Museo de la Ciudad sigue participando en el funcionamiento de las filas de antigüedades de la propia plaza; los artistas contemporáneos exponen por separado, en Humberto Primo.

El nombre Dorrego pertenece a otra historia. El quince de mayo de mil novecientos, la ciudad dio a la antigua Plaza del Comercio el nombre del coronel Manuel Dorrego, gobernador electo de Buenos Aires y líder de los federalistas, que buscaban una unión de provincias con autogobierno propio. El primero de diciembre de mil ochocientos veintiocho, el general unitario Juan Lavalle tomó Buenos Aires. Dorrego partió hacia la provincia en busca de apoyo, fue capturado y el trece de diciembre fue fusilado por orden de Lavalle sin juicio, cerca de la ciudad de Navarro. Aquel episodio no está relacionado con esta plaza: Dorrego no vivió ni murió aquí. Su huella en Plaza Dorrego es el nombre de las placas. Las filas dominicales pertenecen a la idea de Peña: en la propia plaza todavía se venden objetos antiguos bajo la supervisión del museo.

Información práctica

Tiempo en la parada20 min
Siguiente puntoFin de la ruta
Entradaacceso libre

La plaza está siempre abierta; la feria funciona los domingos y depende del tiempo, la temporada y las normas municipales.

Comprobado: 1 de julio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

El domingo la plaza está especialmente concurrida: mantenga sus objetos de valor consigo y no se detenga en medio del paso. En un día sin feria, observe la forma de la plaza y sus bordes: la historia del lugar no depende solo de los mostradores.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Quédese en la plaza, entre las filas de antigüedades y el tango: aquí terminará el paseo.

Parada 9 de 9Fin de la ruta

Ruta terminada

Paseo completado

«San Telmo: ciudad vieja, mercados y tango» — 9 paradas, aprox. 2,4 km, 3–4 horas.

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