Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Torre
- Galería abierta
- Fachada italianizante
- Tramo de la verja de la finca
La historia del lugar
El palacete de estilo italianizante, con galería y torre, fue construido para la familia Lezama. El Museo Histórico Nacional llegó aquí tras siete años de mudanzas, cuando su director ya temía confiar las colecciones a otro edificio inadecuado.
Adolfo Pedro Carranza, jurista e historiador, defendía la creación de una institución que reuniera los objetos de la Revolución de Mayo —la insurrección con la que las colonias españolas del Río de la Plata comenzaron a salir del gobierno de la metrópoli— y de las guerras de independencia, dispersos entre casas particulares y despachos estatales. En mil ochocientos noventa, el museo abrió en una casa alquilada con el nombre de Museo Histórico de la Capital. Un año después fue transferido al Estado, y en el nombre apareció la palabra «Nacional»: Carranza reunía testimonios de la historia de toda Argentina.
Durante el primer año, el director trabajó sin sueldo. Después le asignaron trescientos pesos mensuales, y toda la plantilla, incluido él, constaba de apenas unas pocas personas. El dinero apenas alcanzaba para el alquiler y la conservación de los objetos. Cuando la ciudad dejó de pagar la primera casa, los empleados trasladaron las piezas a Moreno. El museo ocupó la planta baja, y encima se instaló el servicio químico municipal. Carranza se quejaba al presidente Carlos Pellegrini de que el ácido sulfúrico estropeaba las pinturas. El director guardaba algunos objetos en su propia casa: no se decidía a llevarlos a unos locales donde ya sufría lo que había logrado reunir.
Carranza pidió que se construyera un museo independiente, pero recibió negativas. Entonces, en mil ochocientos noventa y siete propuso una solución más barata: intercambiar el local del museo junto al actual Jardín Botánico por el palacete vacío de los Lezama. La ciudad recibió el edificio anterior, y el Estado, esta casa. En julio trasladaron aquí la colección. Después, Carranza trasladó a su familia y dispuso su propia vivienda en el museo. Su trabajo, su hogar y las reliquias familiares que había reunido quedaron bajo un mismo techo.
Carranza seguía considerando el palacete una residencia temporal. En mil novecientos seis, el Parlamento ordenó construir un edificio especial para el centenario de la Revolución de Mayo, pero no se construyó. Carranza murió en mil novecientos catorce sin llegar a ver la mudanza.
La torre, la galería abierta y el tramo conservado de la verja de la finca pertenecen a la casa de los Lezama. Tras ellos sigue estando el Museo Histórico Nacional, instalado aquí por Carranza como medida temporal en mil ochocientos noventa y siete.
Información práctica
Mié–dom y festivos 11:00–19:00; entrada hasta 10 minutos antes del cierre; lun–mar cerrado.
Comprobado: 1 de julio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Las colecciones requerirán una visita aparte. No tome una copia del famoso sable por el original; si tiene poco tiempo, aprecie desde fuera la relación de la casa con el parque.
