Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Tramo de verja de hierro
- Senderos y escaleras
- Fuentes y estatuas
- Casa en la cima del desnivel
La historia del lugar
El Parque Lezama ocupa una ladera natural sobre la antigua línea de costa del Río de la Plata, por la que hoy pasa la Avenida Paseo Colón. En la parte alta se alza una casa cedida al Museo Histórico Nacional. Junto a ella se conserva un tramo de verja de hierro, y por la ladera se extienden senderos y escaleras, con fuentes y estatuas entre decenas de especies de árboles y arbustos. Aquí el jardín estaba dispuesto para descender desde la casa hasta el agua.
En mil ochocientos cincuenta y siete, José Gregorio Lezama compró aquí una finca de recreo que los porteños llamaban Quinta de los Ingleses, por sus propietarios anteriores. Lezama era comerciante y terrateniente de la provincia de Salta. Hizo fortuna con la ganadería, la tierra y empresas comerciales, y después invirtió parte del dinero en este terreno de la periferia sur de Buenos Aires.
La casa se alzaba en lo alto de un desnivel natural. Donde hoy discurre la Avenida Paseo Colón, entonces comenzaba la orilla del Río de la Plata. Lezama amplió la propiedad hasta la actual Calle Brasil, reformó la casa, trazó senderos y escaleras, e instaló fuentes, estatuas y glorietas. Para el jardín trajeron más de sesenta especies de árboles y arbustos. Todo estaba rodeado por una alta verja de hierro: el actual parque urbano fue uno de los jardines privados más caros de Buenos Aires.
En mil ochocientos ochenta y siete, el municipio inició negociaciones para comprar la finca. El proyecto se llamaba «Paseo al Sur». El presidente de la comisión municipal de obras públicas, el arquitecto Juan Buschiazzo, impulsaba la creación de un gran jardín precisamente aquí. Los habitantes de La Boca y de los barrios portuarios estaban demasiado lejos del Parque Tres de Febrero, al norte de la ciudad; la ya existente finca de Lezama podía dar al sur su propio lugar de paseo.
Gregorio Lezama murió en esta casa en mil ochocientos ochenta y nueve. Su viuda, Ángela de Álzaga, heredó la finca y una enorme fortuna. Cinco años después, aceptó vender el terreno al municipio por una suma simbólica, conservando el derecho de vivir en la casa y utilizar las cocheras. El acuerdo tenía una condición obligatoria: el jardín debía convertirse en parque público y llevar el nombre de su marido.
El consejo municipal aprobó el contrato por catorce votos contra ocho. El nombre «Paseo al Sur» desapareció del proyecto, y en mil ochocientos noventa y cuatro nació el Parque Lezama. El jardinero municipal Carlos Thays adaptó el jardín privado para los ciudadanos, y la antigua casa residencial fue cedida más tarde al Museo Histórico Nacional.
De la verja de la finca solo se conserva un tramo junto a esta casa. Detrás permanece la vivienda de Gregorio y Ángela, mientras que los senderos de la antigua propiedad privada recorren un parque público cuyo nombre sigue cumpliendo la condición de su venta.
Información práctica
Parque urbano abierto; es mejor visitarlo durante las horas de luz.
Comprobado: 1 de julio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.En las bajadas, mire dónde pisa. El monumento señala una influyente versión de la primera fundación de la ciudad, pero no un lugar de asentamiento confirmado.
