Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- El canal
- Las casas del muelle
- Los escaparates de las tiendas de encajes
- Los escaparates de las tiendas de chocolate
La historia del lugar
El canal queda estrechamente pegado a las casas, y en las plantas bajas se abren al agua escaparates de encajes y chocolate. Esta corta ribera fue un lugar de comercio mucho antes de las tiendas actuales: se llamaba Dique de la Sal, y aquí probablemente se descargaban barcos de sal. Cerca funcionaban Vismarkt y Huidenvettersplein, de modo que el agua reunía en un mismo lugar mercancías, comerciantes y compradores.
Rosenhoed era el nombre de unas cuentas de oración cortas: en lugar de recorrer los tres ciclos de un rosario completo, el creyente recorría una sola vez las cuentas. En el último cuarto del siglo dieciocho había aquí puestos de comerciantes de estas cuentas. Fueron ellos quienes dieron al muelle su nombre actual: Muelle del Rosario.
Detrás de la pequeña pieza expuesta en el puesto había un oficio costoso. Los artesanos de Brujas tallaban las cuentas en ámbar báltico y, más tarde, en marfil africano. Para convertirse en maestro, un aprendiz aprendía el oficio durante seis años y luego permanecía doce años más como oficial. En mil cuatrocientos veinte, el gremio municipal contaba con setenta maestros y más de trescientos aprendices: para cientos de personas, las cuentas de oración eran un medio de vida.
El ámbar llegaba desde la costa báltica, y la Orden Teutónica controlaba su venta. Tras los gastos militares, la Orden elevó los precios. Los artesanos de Brujas se endeudaron por la materia prima, y los proveedores dejaron de enviarla al oeste. En mil cuatrocientos cincuenta y cuatro, el abastecimiento volvió a interrumpirse. Algunos artesanos tuvieron que viajar ellos mismos al este en busca de ámbar; otros pasaron al marfil o abandonaron el oficio. Por eso, las cuentas de oración que se exponían aquí eran el final de una larga cadena en la que la pérdida de un solo suministro podía echar por tierra dieciocho años de aprendizaje.
Los puestos se instalaron precisamente junto al agua porque aquí ya se comerciaba. Antes, el muelle se llamaba Zoutdijk, el Dique de la Sal. Ya en mil trescientos noventa se mencionaba un lugar donde probablemente se descargaban barcos de sal. Cerca se encontraban Vismarkt, Huidenvettersplein y el canal Pandreitje: un vendedor no tenía que buscar compradores en un callejón tranquilo.
Los comerciantes de cuentas de oración ocuparon con tanta firmeza la antigua ribera comercial que su producto desplazó a la sal incluso de la dirección. Los propios puestos desaparecieron hace mucho. Las plantas bajas de las casas se destinan ahora sobre todo a tiendas de encajes y chocolate, y el nombre conserva la desaparecida hilera de vendedores de cuentas de oración.
Información práctica
Muelle abierto y punto panorámico; mejor por la mañana o en la hora azul.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.No se sitúen al borde de la calzada ni bloqueen el puente para hacer una foto; pueden buscar la mejor vista a lo largo del muelle.
