Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Fachada de la Iglesia de San Pedro
- Plaza de piedra
- Terrazas frente a la iglesia
- Calles del barrio antiguo
La historia del lugar
Ante la fachada de la Iglesia de San Pedro se abren las calles del barrio antiguo, y las terrazas de piedra ocupan el lugar de la parroquia de personas que vivían de la actividad fluvial y del transporte de mercancías. El nombre de la iglesia se eligió en honor del apóstol Pedro, pescador galileo y patrón de pescadores y marineros. Así, el trabajo en el agua ha permanecido aquí no en un rótulo, sino en el nombre de la parroquia y de la plaza.
En mil ochocientos treinta y dos, unos obreros excavaban el desagüe de una casa a pocos pasos de la Iglesia de San Pedro. Sacaron de la tierra más de veinte fragmentos de bronce. Reconocieron a una persona por la piel de león enrollada alrededor de su brazo izquierdo: bajo la plaza yacía Hércules, fundido a finales del siglo segundo o comienzos del tercero.
François Jouannet, conservador de la colección municipal de antigüedades, tuvo que salvar el hallazgo de la destrucción. Los propietarios del bronce temían que siguiera oxidándose y aceptaron entregarlo a la ciudad por quinientos francos. Sin embargo, la compra aún no devolvió a Hércules su aspecto humano. Diez años después, Jean-Adolphe Labadie, un empleado que llevaba temporalmente el inventario de las antigüedades municipales, descubrió los fragmentos en el suelo de una sala baja. Los habían metido unos dentro de otros, como chatarra. Labadie extendía una y otra vez las piezas, buscando las uniones.
Solo en mil ochocientos sesenta y cinco sujetó el bronce desde dentro con tiras de metal y tornillos. Faltaban la pierna derecha y parte de la izquierda, pero ya era posible colocar la estatua de pie. La mostraron en una gran exposición en Burdeos, más tarde la enviaron a la Exposición Universal de París y volvieron a montarla para una muestra en el Museo del Louvre. Jouannet no vivió para verlo: consiguió adquirir al Hércules hallado aquí, pero no llegó a verlo de pie.
El lugar del hallazgo explica mejor la plaza que las fachadas. En tiempos de la Burdigala romana, aquí estaba la entrada al puerto interior, construido en la desembocadura del pequeño río Devèze. Los investigadores suponen que el Hércules de bronce se alzaba junto a esta entrada. Para el siglo doce, el antiguo puerto había sido colmatado, los muelles se trasladaron más al sur y sobre las antiguas aguas creció un barrio.
La iglesia recibió el nombre del apóstol Pedro, pescador galileo venerado como patrón de pescadores y marineros. Esta advocación se eligió para la parroquia de personas que vivían de la actividad fluvial y del transporte de mercancías. Su puerto desapareció, pero su función permaneció en el nombre de San Pedro.
El propio Hércules ya no está en la plaza: la figura ensamblada, con las piernas incompletas, se conserva en el Museo de Aquitania. Junto a la iglesia se ha conservado el lugar exacto del hallazgo, y las terrazas de la plaza ocupan la antigua entrada desde la Garona al puerto interior.
Información práctica
La plaza está abierta permanentemente. El acceso a la Iglesia de San Pedro puede ser irregular; para este itinerario, la parada está concebida ante todo como una escena urbana exterior.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.No busque aquí restos visibles del puerto ni una estatua antigua: Hércules se encuentra en el Museo de Aquitania y el puerto está oculto bajo la ciudad moderna. Desde fuera, es más importante comparar el estrecho barrio con el acceso inesperadamente abierto a la iglesia.
