Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Cuerpo alto de la puerta
- Antepuerta alargada de ladrillo
- Arcos tapiados
- Tramo corto de muro
La historia del lugar
Cuando desmontaron las murallas de la ciudad, Porta San Donato quedó como un conjunto de ladrillo aislado junto al bulevar de circunvalación. Junto a la alta torre de paso se extiende una baja construcción defensiva; sus arcos tapiados aún revelan los antiguos pasos. El nombre procede de la Iglesia de San Donato, en Via Zamboni: primero la carretera llevó el nombre del santo y después la puerta situada a su final. De las dos antepuertas medievales conservadas en Bolonia, esta ha llegado hasta nosotros de la forma más completa.
La puerta de ladrillo rojo consta de dos partes. El cuerpo alto, con un paso, cerraba el camino que iba de Bolonia a los valles de Argenta y Ferrara. En la antepuerta baja y alargada se situaba la defensa avanzada: en mil trescientos cincuenta y cuatro, los constructores llevaron hasta ella un puente levadizo sobre el foso. Los guardias podían detener a quien hubiera entrado entre el paso exterior y la torre de la puerta; sus dependencias se encontraban cerca.
San Donato es san Donato de Arezzo, un obispo del siglo cuarto. Más tarde, la tradición eclesiástica lo llama mártir, ejecutado durante las persecuciones contra los cristianos. La iglesia dedicada a él sigue estando en el número diez de Via Zamboni. La antigua Strada San Donato recibió su nombre de la iglesia, y de la carretera lo recibieron la puerta situada a su final y su continuación más allá de las murallas. Cuando, en la segunda mitad del siglo diecinueve, la calle dentro de la ciudad recibió el nombre del revolucionario Luigi Zamboni, apareció también el segundo nombre de la puerta: Porta Zamboni.
En mil novecientos tres, los constructores desmontaron las murallas de la ciudad que lindaban con ella. La puerta, aislada, quedó en medio de un nuevo nudo de transportes, y la antepuerta medieval sobresalía hacia la calzada del bulevar de circunvalación. Después de la guerra había cada vez más automóviles, y la administración municipal decidió eliminar el obstáculo. En mil novecientos cincuenta ya habían demolido la parte avanzada de la vecina Porta San Vitale; ahora a San Donato le esperaba el mismo destino.
Alfredo Barbacci, arquitecto restaurador del Estado y conservador de monumentos, se opuso al proyecto. Recibía un sueldo precisamente por proteger los edificios antiguos mientras las ciudades de posguerra liberaban espacio para nuevas construcciones. Ya había restaurado construcciones boloñesas dañadas por los bombardeos. Barbacci recurrió al Ministerio de Instrucción Pública, del que dependía entonces la protección de los monumentos. El veintiuno de abril de mil novecientos cincuenta, el ministerio autorizó la demolición de la antepuerta de San Vitale, pero excluyó a San Donato de la autorización. Tres años después, los funcionarios que llegaron a Bolonia volvieron a denegar la petición de la ciudad.
La solución la propuso Guido Zucchini, ingeniero, restaurador, profesor universitario de dibujo y director de museo. Asesoraba gratuitamente al Comité para la Bolonia Histórica y Artística. Zucchini analizó el problema del tráfico como ingeniero: junto a la puerta había una cabina eléctrica ya fuera de servicio, y a la puerta lindaba un tramo corto de muro rehecho muchas veces. Si se retiraban la cabina y poco más de un metro de esta mampostería, se abría un paso para los automóviles y la antepuerta medieval permanecía en su lugar.
Zucchini no llegó a ver el final de la disputa. Murió el catorce de mayo de mil novecientos cincuenta y siete. Exactamente dos semanas después, el ministerio notificó oficialmente a la ciudad que la antepuerta tenía una importancia histórica y artística especialmente relevante y debía conservarse. La administración aceptó la solución propuesta por Zucchini: desmontaron la cabina eléctrica y un pequeño tramo del muro. Durante algunos años, los conductores pasaban directamente por los arcos de la antepuerta; más tarde, esos arcos se tapiaron con ladrillo.
Ahora, junto a la torre se conserva precisamente la antepuerta alargada por la que se libró la disputa. De las dos antepuertas medievales de puertas boloñesas que han llegado hasta nuestros días, esta es la más completa. La cabina eléctrica y poco más de un metro de muro ya no están, y los arcos tapiados señalan el paso que la ciudad entregó en otro tiempo a los automóviles.
Información práctica
La observación exterior está disponible permanentemente; la puerta se encuentra en un cruce concurrido junto al bulevar de circunvalación, así que preste atención al tráfico.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Hay tráfico alrededor de la puerta; observe el arco y la placa conmemorativa desde la acera y cruce la calzada solo por el lugar autorizado.
