Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Arcos en la ladera empinada
- Capillas de piedra
- Curvas de la galería cubierta
La historia del lugar
El sinuoso recorrido cubierto de este tramo asciende por la ladera hacia el santuario de la montaña, y su parte inferior es notablemente más empinada que las demás. A lo largo de ella, a intervalos regulares, se alzan quince pequeñas capillas de piedra: los peregrinos podían interrumpir el ascenso, rezar y volver a seguir subiendo. El trazado del tramo inferior se eligió más empinado porque así se necesitaban menos recursos para la construcción. Aproximadamente después de cada veinte arcos, una de las capillas vuelve a marcar el ritmo del camino.
Olimpia Boccaferri empezó a construir capillas en esta ladera antes de que las monjas recibieran permiso del Senato di Bologna. En mil seiscientos treinta y nueve se convirtió en vicaria, la superiora de una pequeña comunidad de hermanas que cuidaban del santuario en el Monte della Guardia. El cargo se transmitía cada dos años. Boccaferri recibió un santuario cuya veneración se había debilitado notablemente a comienzos del siglo diecisiete, y en poco tiempo debía devolver a los peregrinos a la montaña.
Según una crónica anónima del siglo dieciocho, la gente colgaba entonces en los árboles a lo largo del ascenso imágenes de los misterios del Rosario. Así se llaman los acontecimientos de la vida de María y Cristo que el creyente recuerda sucesivamente durante la oración. Las imágenes de papel o tela convertían el difícil camino en una ruta de oración, pero permanecían al aire libre.
Boccaferri ordenó sustituirlas por quince capillas permanentes, una para cada misterio del Rosario. Las instalaban a intervalos regulares, para que el peregrino pudiera detenerse brevemente, rezar y continuar el ascenso. El veintiocho de junio de mil seiscientos cuarenta, las monjas recibieron el permiso del Senato di Bologna. El documento legalizó de hecho la obra que Boccaferri había iniciado ya un año antes. Para cuando terminó su mandato de dos años, la cadena de paradas de oración ya estaba dispuesta.
Aquí todavía no existía el pórtico. Apareció más tarde y, en la colina, debía unir las capillas ya instaladas en un único camino cubierto. Las construcciones actuales se levantaron de nuevo a medida que se prolongaban los arcos, pero conservaron la secuencia ideada por Boccaferri: el ascenso sigue dividido en quince partes.
La pendiente del tramo inferior también se debe a otra decisión humana. En mil setecientos cinco, el arquitecto de la administración de los bienes arzobispales Giovanni Antonio Conti propuso el trazado para prolongar el pórtico. Otros proyectistas buscaban un recorrido más suave, mientras que la propuesta de Conti aparece descrita en los documentos como empinada, pero económica. Los constructores siguieron su línea y ese mismo año levantaron los ocho arcos siguientes. Los promotores ahorraron dinero para continuar las obras; a los peregrinos les quedó una pendiente que todavía hoy deben superar.
Hace mucho que ya no hay imágenes en los árboles. Su lugar en el ritmo del ascenso lo ocupan quince capillas de piedra, aproximadamente cada veinte arcos.
Información práctica
Acceso libre y durante las veinticuatro horas.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Suba a su propio ritmo y descanse donde el paso no se estreche. Guarde silencio junto a las capillas; en los escalones húmedos, apoye todo el pie.
