Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Escalera sur
- Puente norte
- Muros de ladrillo
- Cuatro niveles
La historia del lugar
En la franja de terreno entre la Biblioteca Nacional de Colombia y el Parque de la Independencia se alza el edificio de ladrillo del Museo de Arte Moderno de Bogotá. La parcela quedó tras la construcción de los puentes de la calle Veintiséis: desde el sur hay que subir hasta ella, y por el norte se abre hacia el parque. En el cuerpo casi cúbico se dispusieron dos accesos, uno por escalera y otro por puente; cuatro niveles están unidos por pasarelas alrededor de un espacio central. Dentro se instalaron seis salas de exposición, el depósito de fondos, talleres, una biblioteca y una sala de cine, donde se muestra arte moderno colombiano y extranjero.
A comienzos de los años ochenta, a Gloria Zea, directora del Museo de Arte Moderno de Bogotá, le quedaban por terminar aquí dos plantas superiores. Las inferiores ya recibían visitantes, pero no había dinero para continuar. El arquitecto Rogelio Salmona rehízo el proyecto varias veces, eliminando lo que el museo no podía pagar. No cobró nada por sus planos.
Zea recibió este museo en mil novecientos sesenta y nueve de la crítica de arte Marta Traba, que buscaba para Bogotá un lugar permanente para el arte moderno. Según los recuerdos de Zea, entonces todos los bienes de la institución cabían en una lista de ochenta obras y una caja de cartón con los estatutos, catálogos y documentos jurídicos. No había edificio propio. Las pinturas y esculturas se guardaban en la Universidad Nacional de Colombia, y luego se trasladaban al Edificio Bavaria y al Planetario de Bogotá. Zea pagaba de su propio dinero al personal —un comisario, una secretaria y un vigilante— y respondía personalmente por los préstamos del museo. Así continuó durante catorce años.
Buscó una sede permanente junto con Salmona. Les correspondió una parcela estrecha junto a la Biblioteca Nacional de Colombia: un trozo de terreno que quedó tras la construcción de los puentes de la calle Veintiséis. Desde el sur había que subir hasta aquí, y por el norte la parcela lindaba con el Parque de la Independencia. Por eso Salmona reunió el edificio en un volumen compacto, casi cúbico, y dispuso accesos diferentes: uno por escalera y otro por puente. Dentro, cuatro niveles están unidos por pasarelas alrededor de un espacio central.
La construcción se financió por partes. Zea organizaba subastas, carreras de caballos y estrenos de cine. Para la campaña «Compre un ladrillo», el artista Santiago Cárdenas realizó una serigrafía que mostraba un ladrillo corriente. Cada ejemplar costaba cinco mil pesos; a medida que se vendía la tirada, imprimían la siguiente. La empresa del marido de Zea también suministraba los ladrillos para la propia construcción. La primera parte del museo se inauguró en mil novecientos setenta y nueve, pero durante varios años aún quedaron plantas sin terminar sobre ella.
Zea pidió los últimos cuarenta millones de pesos al presidente Belisario Betancur en la inauguración de una exposición en este museo. Al día siguiente, según su relato, el presidente la llamó a las cuatro de la madrugada: había conseguido que cuatro entidades estatales de crédito concedieran diez millones cada una. El responsable de una de ellas exigió que Zea volviera a responder con sus propios bienes.
Esta vez se negó. El presidente era quien había solicitado el préstamo, y la directora no pensaba responder ella sola con su casa por la promesa de él. Al enterarse de la condición, Betancur ofreció al banco su propia firma y las firmas de conocidos adinerados. Cinco minutos después, concedieron el dinero. En mil novecientos ochenta y cinco, los constructores terminaron el edificio, y Zea siguió siendo directora durante otras tres décadas.
Tras los muros de ladrillo se instalaron seis salas de exposición, el depósito de la colección permanente, talleres, una biblioteca y una sala de cine. Aquí se muestra arte moderno colombiano y extranjero, y se celebran exposiciones, actividades, encuentros, proyecciones y actuaciones. La escalera sur, el puente norte y las cuatro plantas ante usted son la parte del proyecto de Salmona para la que a Gloria Zea finalmente le bastaron los ladrillos reunidos, las serigrafías vendidas y los cuarenta millones de pesos sin la garantía de su casa.
Información práctica
Mar–Sáb 10:00–18:00, última entrada 17:15; Dom y festivos 12:00–17:00, última entrada 16:15; lun cerrado; tras un lunes festivo, el martes está cerrado.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Planifique la visita a la colección por separado. Incluso sin entrar, deténgase ante las fachadas: la arquitectura se revela al desplazarse, no desde un único punto elegido.
