Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Pared de tierra apisonada
- Retablo tallado
- Losa de arenisca rojiza
- Campanario de madera con tres campanas
La historia del lugar
El plano de la antigua iglesia aún se lee: la capilla se alza donde estaba su coro del altar, y las líneas de la sala desaparecida se han trasladado al exterior. En el pequeño espacio, pensado para unas cien personas, hicieron una pared interior de tierra apisonada. El retablo tallado volvió a su antiguo lugar, bajo el altar de tierra yace la antigua losa rojiza y las tres campanas se trasladaron a un campanario de madera. Los días laborables aquí se leen las biografías de quienes murieron junto al Muro de Berlín.
La palabra «Reconciliación» apareció en este lugar mucho antes del Muro de Berlín. Al consagrar la antigua iglesia en el año mil ochocientos noventa y cuatro, la emperatriz alemana Augusta Victoria eligió para ella un versículo de la Segunda carta a los Corintios: «Dios, en Cristo, reconcilió consigo al mundo». De este versículo la comunidad recibió el nombre que después pasó a la capilla.
Tras la construcción del muro, los feligreses perdieron el acceso a su iglesia, y en mil novecientos ochenta y cinco la volaron. Cuando diez años después devolvieron el terreno a la comunidad, los documentos impusieron una condición: la tierra debía volver a servir para los oficios religiosos.
El pastor Manfred Fischer luchó por devolver la parroquia precisamente a este lugar. Servía en la Comunidad de la Reconciliación desde mediados de los años setenta y quería restaurar la vida eclesiástica en el lugar del templo perdido, sin sustituir lo perdido por una copia nueva. Los feligreses encargaron a unos arquitectos que proyectaran una pequeña capilla, pero rechazaron la primera propuesta, de hormigón y vidrio. Tras largas discusiones eligieron madera y tierra apisonada, un material en el que podían incorporarse los restos de la iglesia destruida.
En el verano de mil novecientos noventa y nueve, el maestro austriaco de construcción con tierra Martin Rauch comenzó a levantar la pared interior. Le ayudaban voluntarios de países de Europa Oriental y Europa Occidental. Trabajaban en turnos de ocho personas: colocaban la mezcla húmeda en el encofrado en capas de treinta centímetros y compactaban cada capa hasta unos ocho centímetros. A la mezcla añadían ladrillos triturados, excavados bajo los cimientos de la antigua iglesia. Para los participantes era un duro trabajo manual, del que dependía que la pared portante de siete metros resistiera su propio peso.
Ya en el cuarto Adviento, la comunidad empezó a celebrar oficios en la capilla aún inacabada. El nueve de noviembre de dos mil, en el aniversario de la apertura de la frontera, la consagraron. Los feligreses regresaron al antiguo terreno destinado al culto, y Manfred Fischer obtuvo el templo por el que había luchado: pequeño, pensado para unas cien personas, dentro del contorno de la iglesia desaparecida.
La capilla ocupa el lugar de su antiguo coro del altar; el contorno del resto del edificio está señalado en el exterior. El retablo tallado que se conservó cuelga en el mismo lugar donde estaba antes de la demolición. La antigua losa de arenisca rojiza se integró en el suelo bajo el nuevo altar de tierra, y las tres campanas de mil ochocientos noventa y cuatro están en un campanario de madera independiente.
Desde mil novecientos cinco, aquí, los días laborables de martes a viernes al mediodía, se lee la biografía de una persona que murió junto al Muro de Berlín. El libro con estas historias de vida se guarda en el altar. El lector pronuncia el nombre ante el antiguo retablo, dentro de la pared en la que los feligreses y los voluntarios apisonaron los ladrillos de la iglesia volada.
Información práctica
El interior de la capilla y las oraciones de recuerdo dependen del horario vigente; la parte exterior del memorial está accesible de 08:00-22:00.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Es un lugar activo e íntimo, así que hable en voz baja dentro y tenga en cuenta los posibles oficios. Con las puertas cerradas, las principales huellas de la historia siguen siendo visibles desde fuera.
