Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Paredes encaladas de las casas
- Escaleras entre las rocas
- Pasajes de la anchura de una sola persona
- Placas con números de casa
La historia del lugar
Anafiotika recibió su nombre de los procedentes de Anafi, una isla de las Cícladas, que se asentaron bajo la Acrópolis de Atenas. Sus casas ocuparon una ladera rocosa sin calles delimitadas de antemano: las viviendas se adaptaban a las terrazas y salientes de la roca. Entre las paredes encaladas, las escaleras ascienden y los pasajes se estrechan en algunos puntos hasta la anchura de una sola persona. En el siglo veinte desmontaron una parte del barrio para realizar excavaciones, y ahora solo quedan aquí varias decenas de viviendas.
El carpintero Giorgos Damigos y el albañil Markos Sigalas subieron materiales de construcción a esta ladera a escondidas. Estaba prohibido levantar viviendas bajo la Acrópolis de Atenas. Ambos maestros corrían el riesgo de perder todo lo construido si los funcionarios lograban detener la obra antes de que apareciera el tejado.
Habían llegado de Anafi, una isla de las Cícladas, cuando el rey Otón I de Grecia convertía Atenas en la capital del nuevo Estado griego. Para el palacio y los edificios urbanos se necesitaban personas que supieran trabajar la piedra y la madera, y Otón I de Grecia invitaba a maestros de Anafi. Damigos se ganaba la vida con la carpintería; Sigalas, con la albañilería. Los recién llegados consiguieron trabajo, pero la vivienda asequible se agotó rápidamente: después de que el antiguo arrabal obrero se incorporara al plan urbano, allí la tierra se encareció.
Hacia mil ochocientos sesenta, quedaba libre una parcela rocosa en la ladera nordeste de la Acrópolis de Atenas. Estaba destinada a investigaciones arqueológicas, por lo que no se habría concedido permiso legal a los constructores. Damigos y Sigalas unieron sus habilidades: uno levantaba las paredes y el otro colocaba las partes de madera y el tejado.
Según la tradición local, levantaron las dos primeras casas en una sola noche. El detalle de la noche se ha transmitido precisamente como una tradición; los nombres de los maestros y la aparición aquí de las primeras viviendas ilegales están confirmados por descripciones históricas. El cálculo de los constructores resulta comprensible: entonces una casa ya terminada y cubierta con tejado no podía demolerse de inmediato. Al amanecer, había familias dentro. Cuando los vecinos de las calles bajas informaron de las construcciones, los funcionarios empezaron a buscar a los culpables, pero no hubo desalojo.
Otros procedentes de Anafi repitieron este método. Durante el día rellenaban discretamente las hondonadas y nivelaban los salientes; por la noche, hombres y mujeres levantaban juntos las paredes, procurando techar la casa antes del amanecer. Los constructores no trazaban las calles de antemano: encajaban las viviendas entre los salientes de roca. Así aparecieron escaleras, pasajes de la anchura de una sola persona, callejones sin salida y tejados a los que la casa vecina llega casi pegada.
El asentamiento recibió el nombre de Anafiotika, «lugar de los anafiotas». El nombre señala a las personas que vivían y construían aquí, no una copia exacta de un pueblo isleño. Las paredes encaladas recuerdan a las Cícladas; sin embargo, en la propia Anafi eran comunes las casas con tejados abovedados. Los maestros atenienses adaptaban las técnicas habituales a esta ladera y a los materiales disponibles.
En el siglo veinte demolieron una parte del barrio para realizar excavaciones y expropiaron muchas parcelas. Quedan solo varias decenas de viviendas. Los pasajes de aquí siguen sin tener nombres propios, por lo que las direcciones se componen del nombre del asentamiento y del número de la casa: «Anafiotika uno», «Anafiotika dos».
Información práctica
Barrio residencial sin horario oficial; las calles están accesibles durante todo el día, pero es necesario respetar las propiedades privadas.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Permanezca en los caminos de acceso público, hable en voz baja y no utilice escalones, tejados o patios privados como lugares para hacer fotos.
