Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Fachada de la gran iglesia
- Capillas septentrionales
- Capilla de la Vera Cruz
- Tumba actual
La historia del lugar
San Francisco aquí se refiere a san Francisco de Asís: su orden recibió este solar ya en el siglo dieciséis. Aquí se encontraban la sede de la Provincia Franciscana, el noviciado, una enfermería, una escuela, una imprenta y talleres. Entre varios conventos, este enorme convento principal recibía el nombre de «el Grande».
En mil seiscientos cincuenta y cinco, Pedro de San José de Betancur se unió a los franciscanos. No era sacerdote: Pedro ingresó en la Tercera Orden Franciscana, que reunía a laicos que seguían la regla franciscana. En la ciudad procuraba ayuda para los pobres que recibían el alta hospitalaria aún demasiado débiles para trabajar. Pedro destinó las donaciones reunidas a un hospicio y al Hospital de Belén; a su alrededor se formó la comunidad de los futuros Hermanos Betlemitas.
El veinte de abril de mil seiscientos sesenta y siete, Pedro, gravemente enfermo, dictó su testamento. No tenía dinero ni bienes, por lo que pidió que lo enterraran aquí, entre los hermanos de la Tercera Orden Franciscana, y que le concedieran una tumba como limosna. Cinco días después, Pedro murió. Cumplieron su petición, aunque los franciscanos le dispensaron un honor especial y depositaron sus restos en la cripta funeraria del convento.
Tras el terremoto de mil setecientos setenta y tres, los monjes abandonaron el complejo destruido. En mil setecientos noventa y tres, el provincial franciscano Juan José decidió salvar los restos de Pedro y trasladarlos a la nueva capital. Los Hermanos Betlemitas se opusieron: su fundador había elegido personalmente San Francisco. Entonces propusieron trasladarlo al hospital para convalecientes que continuaba su obra, pero también rechazaron esta opción por la misma cláusula del testamento.
Los restos quedaron en el complejo destruido. Los habitantes de Antigua y los laicos de la Tercera Orden Franciscana añadieron un pequeño templo a las capillas septentrionales que habían sobrevivido, para continuar los oficios y acudir ante Pedro. En mil ochocientos diecisiete trasladaron allí sus restos desde las ruinas. Esta capilla se convirtió en un santuario local mucho antes de que se restaurara la gran iglesia.
En mil novecientos noventa colocaron los restos en la tumba actual. El papa Juan Pablo II canonizó a Pedro en dos mil dos y, un año después, el arzobispo otorgó a San Francisco el estatus de santuario precisamente por la tumba que se encuentra aquí. Ahora acuden a ella peregrinos, sobre todo con oraciones por la curación. La tumba está en la Capilla de la Vera Cruz, en el brazo norte de la iglesia; los restos de Pedro nunca abandonaron el solar donde pidió un lugar entre los franciscanos, por no tener dinero, como limosna.
Información práctica
El horario publicado es diariamente 09:00–16:30, entrada libre; los oficios y los eventos de peregrinación pueden modificar el acceso.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.La iglesia sigue siendo un lugar de oración: hable en voz baja junto a la tumba, no bloquee el paso y fotografíe solo donde esté permitido.
