Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Torre del homenaje cuadrada de tres plantas
- Murallas exteriores
- Emblema del sultán sobre la entrada
- Placa de mármol con la orden
La historia del lugar
Qaitbey, en el nombre de la fortaleza, es el nombre de un sultán mameluco de Egipto. En junio de mil cuatrocientos setenta y siete llegó a Alejandría para inspeccionar las murallas, las torres y el puerto. Le preocupaba el paso abierto desde el mar: los otomanos ampliaban sus dominios en el Mediterráneo oriental, y los alejandrinos ya sabían cómo termina una defensa costera débil. Un siglo antes, las tropas del rey de Chipre habían tomado y saqueado la ciudad.
La entrada del Puerto Oriental seguía siendo especialmente vulnerable. En otro tiempo la señalaba el Faro de Alejandría, pero los terremotos destruyeron la torre y, cuando llegó el sultán, sus ruinas yacían en el extremo de la antigua isla de Faro. Qaitbey ordenó levantar una torre fortificada sobre los antiguos cimientos y rodearla de una muralla. El lugar no se eligió por el recuerdo de una maravilla del mundo: desde aquí la guarnición podía hacer frente a los barcos antes de que entraran en el puerto.
El sultán mameluco encabezaba un sistema militar en el que antiguos esclavos guerreros, tras su formación y liberación, se convertían en oficiales y cortesanos. El propio Qaitbey recorrió ese camino. Tras las murallas instaló a hombres del mismo entorno militar, con armas, provisiones y caballos. El agua dulce se traía aquí desde las cisternas de la ciudad en animales de carga y se vertía en depósitos subterráneos. Sin estas reservas, los defensores del cabo que se adentra en el mar no habrían resistido un asedio. En la planta baja de la torre principal se dispuso una mezquita; más arriba había almacenes y dependencias para la guarnición, y en lo alto, una sala desde la que el sultán o el comandante podía vigilar el movimiento de las embarcaciones.
La construcción terminó hacia mil cuatrocientos setenta y nueve. Qaitbey murió diecisiete años después y no vio la guerra para la que preparaba la costa. Cuando la amenaza otomana se acercó, el sultán mameluco Qansuh al-Ghuri reforzó la muralla exterior e instaló aquí piezas de artillería pesada. Mandó grabar una orden en mármol: estaba prohibido sacar de la fortaleza las armas, la pólvora y el equipo, y al infractor le esperaba la horca junto a sus puertas. Después, al-Ghuri supervisó aquí personalmente los ejercicios de artillería.
En mil quinientos dieciséis, al-Ghuri murió tras ser derrotado por el ejército otomano. Un año después, los otomanos conquistaron Egipto. La fortaleza no detuvo su campaña: avanzaron principalmente por tierra. Tras ocupar Alejandría, los vencedores conservaron la fortificación e instalaron aquí su propia guarnición, con infantería, caballería y artillería.
De la construcción de Qaitbey se conserva la torre del homenaje cuadrada de tres plantas; las murallas que la rodean fueron modificadas repetidamente más tarde. Sobre la entrada de la torre permanece el emblema del sultán y, en el interior, una placa de mármol con la orden de al-Ghuri. El propio faro ya no está sobre el agua. Sus grandes bloques yacen directamente al este de la fortaleza, a una profundidad de entre seis y ocho metros.
Información práctica
Todos los días. El operador de venta de entradas indica que la última entrada es a las 19:00 en verano, a las 17:00 en invierno y a las 15:00 durante el Ramadán; la ficha oficial del monumento publica por separado el horario de 09:00–20:00. Guíese por el límite más temprano y vuelva a comprobarlo el día de la visita.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.El perfil exterior y la relación de la fortaleza con el mar se ven sin entrar. Planifique por separado la visita a los patios interiores y a la torre; junto al agua, manténgase alejado de las olas y de los bloques de protección.
