Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Entresuelo
- Decoración tallada de la fachada
- Paredes de madera
- Ala reconstruida
La historia del lugar
El alto entresuelo con decoración tallada se eleva sobre la estructura de troncos de madera, y en el interior hay cinco estufas de azulejos. La propia finca fue levantada en la segunda mitad de la década de mil setecientos ochenta; más tarde, otro propietario dio a la casa su fachada actual. Las antiguas salas de recepción fueron ocupadas después por aulas, y bajo el mismo techo vivían el maestro, el inspector y el conserje con sus familias. Ahora se preparan un hotel y una exposición museística para la casa principal, y se prevé abrir una cafetería en el ala reconstruida.
Después de que en dos mil ocho se marcharan de aquí las últimas instituciones, dejaron de calentar la casa de madera. La cubierta tenía filtraciones, la pintura se desprendía y los troncos inferiores se humedecían. Cuatro años después, unos voluntarios pintaron las fachadas para frenar el deterioro, pero era una protección temporal.
En dos mil diecinueve, el empresario de Vólogda Germán Yakimov tomó en arrendamiento durante cuarenta y nueve años el monumento federal junto con la parcela. La familia Yakimov obtiene sus ingresos de una cadena de floristerías; para entonces ya había restaurado varias casas antiguas con los ingresos del negocio. Aquí debían pagar el alquiler y la restauración científica de un edificio que no les pertenece y que no puede ser reformado por una cuadrilla de construcción corriente.
Yakimov encargó estudios históricos y contrató restauradores. Levantaban la estructura de troncos para sustituir las hiladas inferiores podridas, limpiaban las tablas de revestimientos posteriores y devolvían su altura a las puertas serradas. Se logró dejar en su lugar casi toda la antigua estructura de troncos. En el interior se conservaron cinco estufas de azulejos. El ceramista Vladímir Jolshchagin y su ayudante Víktor Yakushev desmontaron reparaciones posteriores: en otro tiempo, las partes perdidas se habían rellenado con yeso, que se desmenuzaba. Los artesanos modelaron de nuevo los detalles que faltaban a partir de los modelos conservados. Para dos mil veinticinco, las cinco estufas ya habían sido restauradas.
Pero el apellido de la casa apareció mucho después que las propias estufas y la estructura de troncos. En la primera mitad de la década de mil setecientos ochenta, la finca fue construida por Serguéi Shulepnikov, oficial de caballería retirado que ejercía como juez del Tribunal de Conciencia de Vólogda. Ya en mil setecientos ochenta y cinco, la vendió a la terrateniente Marya Pisareva. El siguiente propietario, Alekséi Ivanitski, dispuso en mil ochocientos noventa y siete el entresuelo y la decoración tallada que definen la fachada actual.
Solo el primero de agosto de mil novecientos la finca fue comprada por Varvara Zasetskaya. Un año después, ella se la regaló a su marido, Nikolái Zasetski, médico internista y profesor de la Universidad de Kazán. Nikolái vivía y enseñaba en Kazán, y alquilaba la casa de Vólogda a centros educativos. Desde mil novecientos siete funcionó aquí una escuela municipal de cuatro cursos; después fue transformada en una escuela primaria superior, de nivel posterior a la enseñanza primaria ordinaria. En las antiguas salas de recepción estudiaban niños, y bajo el mismo techo vivían las familias del maestro, el inspector y el conserje. Tras la revolución, el edificio volvió a estar ocupado por escuelas y, más tarde, por oficinas de distrito y educativas.
La casa se vinculó a menudo con otro Zasetski, Alekséi Aleksándrovich Zasetski, autor del primer libro sobre Vólogda. Murió más de un siglo antes de que esta familia comprara la finca y no vivió aquí. El nombre conservó el apellido de los últimos propietarios anteriores a la revolución, que poseyeron la casa unos diecisiete años y la convirtieron en un inmueble escolar de renta.
La restauración aún continúa. En el edificio principal se preparan un hotel y una exposición museística; en el ala reconstruida, una cafetería. Tras la fachada que los Zasetski recibieron ya terminada permanecen las puertas restauradas y las cinco estufas, que calentaron primero las habitaciones de la nobleza y después las aulas de sus arrendatarios.
Información práctica
Solo visita exterior. En la casa continúan los trabajos de restauración; no hay acceso al interior.
Comprobado: 24 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Durante la restauración en curso, observe la casa solo desde detrás del límite autorizado y no entre en la obra. El acceso al interior debe comprobarse por separado.
