Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Gran mantel de encaje
- Grandes paneles de encaje
- Expositores de vidrio
La historia del lugar
Durante más de un siglo, entre estas paredes funcionó una sucursal del Banco Estatal, y aquí nunca hubo talleres de encaje. Cuando el banco desocupó el edificio, este se entregó a la colección del museo, que hasta entonces se reunía sin tener una sede propia. En la segunda planta, nueve salas y una amplia galería muestran el camino desde el antiguo encaje europeo hasta el trabajo de las artesanas de Vólogda. Entre las vitrinas de vidrio destacan especialmente los grandes manteles y paneles: estas piezas necesitan un modo especial de exhibición, pues de otro modo el dibujo se estiraría bajo su propio peso.
El gran mantel de encaje, ya instalado bajo vidrio, tuvo que ser retirado de la pared. Antes de la apertura del museo, los empleados revisaron la exposición y vieron en el interior el brillo de cabezas de alfileres olvidadas. Liberaron las fijaciones del expositor, retiraron el pesado vidrio, soltaron el mantel y lo instalaron de nuevo.
Históricamente, en esta casa no se tejía encaje. Hasta mil novecientos noventa y ocho albergó una sucursal del Banco Estatal, que ocupó el edificio durante más de un siglo. Tras su traslado, el gobernador Viacheslav Pozgaliov entregó el antiguo edificio del banco al Museo-Reserva de Vólogda: allí reunían una colección de encaje desde mil novecientos veintitrés, pero no había un lugar independiente para ella.
La creación del museo estuvo dirigida por la directora general Liudmila Korotayeva. Los investigadores seleccionaban piezas de un fondo de muchos miles, los restauradores preparaban los frágiles paños para su exhibición y los artistas construían con ellos un relato coherente. Debían explicar de dónde procedía el tejido de encaje y en qué se diferencia el trabajo de Vólogda de las piezas de otros centros. Por ello, las primeras salas se dedicaron al encaje europeo y a antiguas piezas de hilos de oro y plata; después se colocaron obras de artesanas locales, desde cenefas campesinas y detalles de indumentaria hasta enormes paneles expositivos.
Las obras de gran formato resultaron ser las más difíciles. No podían limitarse a colgarlas: su propio peso estiraría el dibujo. Los empleados extendían los expositores en el suelo de la galería principal, sujetaban el encaje con alfileres, lo alisaban sin tensarlo y lo cosían cinco o seis veces. El diámetro de algunas piezas superaba los dos metros. Los conservadores respondían por piezas de museo que ya era imposible sustituir, por lo que, tras la instalación, buscaban cada alfiler con una linterna. Una de esas revisiones terminó precisamente con el desmontaje del expositor ya terminado con el mantel.
Los días tres y cuatro de noviembre de dos mil diez, el museo se abrió durante dos días seguidos: fueron demasiadas las personas que querían entrar. Dos años después, cinco integrantes del equipo creador recibieron un premio gubernamental por su creación.
La exposición permanente sigue ocupando la segunda planta: nueve salas y una gran galería con aquellas mismas grandes obras de encaje. El alfiler olvidado bajo el vidrio no llegó a ver al primer visitante: los empleados lo retiraron y cosieron el mantel una vez más.
Información práctica
Del 5 de mayo al 14 de octubre de 2026: martes–domingo 10:00–17:30, taquilla hasta 17:00; lunes — cerrado. Después del 14 de octubre, el horario debe verificarse de nuevo: el régimen básico contemplaba anteriormente días de cierre los lunes y martes.
Comprobado: 24 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Los objetos expuestos solo pueden verse al visitar el museo, por lo que debe consultar el acceso por separado. Junto al encaje, observe desde cierta distancia y no toque las vitrinas ni los textiles.
