Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Terrazas del barrio residencial
- Muros bajos de la Casa de Tellus
- Muros de las dependencias monásticas
La historia del lugar
En la ladera oriental de la colina del Odeón se encontraba un barrio residencial de la Cartago romana. Aquí se llamaba villas a las grandes casas urbanas de la aristocracia. En el siglo primero, estas parcelas estaban ocupadas por modestas viviendas y talleres donde, entre otras cosas, se preparaba la salsa de pescado garum. Desde el siglo segundo, las familias acomodadas empezaron a unir parcelas y a reconstruir el barrio a su gusto. La ladera permitía disponer tiendas junto a la calle inferior, habitaciones residenciales un piso más arriba, y galerías abovedadas que servían a la vez de corredores de paseo y sostenían el terreno.
Los arqueólogos llamaron a una de las casas Casa de Tellus, por un mosaico hallado aquí con la diosa romana de la tierra. Se desconoce quién era el propietario. Él y sus herederos ampliaron las habitaciones y cambiaron la decoración durante varios siglos. A finales del siglo quinto, una parte de esta villa ya era utilizada por una comunidad completamente distinta.
Entonces gobernaba el norte de África el rey vándalo Hunerico, partidario de la corriente arriana del cristianismo. Procuraba que los monasterios de la Iglesia nicena adoptaran la confesión del credo de la corte real. La diferencia afectaba a la comprensión de la naturaleza de Cristo, pero para un monje renunciar a su Iglesia significaba romper con la comunidad en la que vivía.
Hacia el año cuatrocientos ochenta y tres, los hombres de Hunerico arrestaron a siete monjes en Capsa, la actual Gafsa, y los llevaron a Cartago. Era una comunidad ya formada: el abad Liberato, un diácono, dos subdiáconos y tres hermanos. Intentaron separar de los demás al más joven, Máximo, confiando en que aceptaría ser el primero en convertirse. Una antigua vida de santos relata que Máximo se negó a abandonar a sus hermanos.
El mismo texto cuenta que ataron a los siete en un viejo barco, entre leña seca, e intentaron quemarlos. El fuego supuestamente se apagó varias veces; esto ya forma parte de la tradición hagiográfica, no de un detalle comprobable de la ejecución. Después, mataron a los monjes a golpes de remo y arrojaron los cuerpos al mar.
Según la vida de santos, los cristianos de Cartago recogieron los restos que el mar había llevado a la orilla y los enterraron aquí, en el monasterio de Bigua. El entierro cambió el uso de la antigua casa residencial. Junto a las habitaciones donde antes los propietarios de la villa recibían a sus huéspedes, instalaron un lugar de veneración; más tarde funcionó junto al monasterio un albergue para peregrinos.
En el año mil novecientos cincuenta y siete, los arqueólogos encontraron cerca de la Casa de Tellus una inscripción en mosaico sobre «los siete santos hermanos». Los identificaron con los siete hermanos Macabeos, mártires bíblicos que también se negaron a renegar de la fe. La inscripción fue creada después de la propia ejecución, por lo que atestigua la veneración de los siete, pero no confirma cada detalle de la vida de santos. Fue precisamente el hallazgo de este mosaico lo que permitió vincular las dependencias cristianas de la parte oriental del parque con el monasterio de Bigua.
Allí se ven los muros bajos de una casa romana y de las dependencias monásticas adosadas a ella. Se ha perdido el nombre del rico propietario de la Casa de Tellus. La inscripción, colocada sobre su antigua villa, conservó los nombres de los siete cuyos restos trajeron aquí los cristianos después de la ejecución.
Información práctica
Incluido en la entrada única de Cartago; la AMVPPC publica los horarios de temporada del parque arqueológico.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.No pise los mosaicos expuestos y tenga en cuenta que algunos fueron trasladados aquí desde otras parcelas.
