Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Fachada de la basílica
- Campanario
- Campana agrietada
La historia del lugar
La Iglesia de San Francisco lleva el nombre de Francisco de Asís, fundador de la Orden Franciscana. Sobre su fachada se alza el campanario, y el acceso a él dependía antaño de los monjes que vivían junto a la iglesia. Dentro sigue colgada una campana de bronce, fundida expresamente para este templo. La grieta se ha conservado y, en el aniversario de la sublevación de mayo, tradicionalmente se dan veinticinco toques.
La tarde del veinticinco de mayo de mil ochocientos nueve, Juan Manuel Lemoine salió de la Plaza Mayor y se dirigió aquí con un sable. Uno de los organizadores de la protesta, buscaba la liberación de Jaime de Zudáñez y la renuncia del presidente de la Audiencia, Ramón García de León y Pizarro. La gente reunida en la plaza no era suficiente: era necesario avisar a toda la ciudad.
Lemoine arriesgaba una posición muy concreta. Antes de la rebelión realizaba encargos remunerados de la administración colonial; se conserva un expediente sobre el salario que se le debía por revisar los padrones tributarios en Carangas. Ahora esa misma administración podía juzgarlo como rebelde.
El templo lleva el nombre de Francisco de Asís, fundador de la Orden Franciscana. Por eso, los monjes que vivían junto a la iglesia controlaban el acceso al campanario. Lemoine, sable en mano, los obligó a ceder, subió a la torre y tocó la campana fundida para San Francisco tan solo nueve años antes.
Tocó a rebato: un tañido de alarma frecuente con el que se convocaba a los habitantes ante un peligro común. Tras los primeros toques, otros organizadores enviaron a jóvenes a las demás iglesias. Las campanas comenzaron a sonar por toda la ciudad y nuevos participantes empezaron a llegar a la plaza. El enfrentamiento ante la residencia de Ramón García de León y Pizarro se convirtió en una sublevación urbana.
Lemoine recibió el mando de una milicia de plateros. Pero a finales de aquel mismo año, el nuevo presidente de la Audiencia, Vicente Nieto, entró en la ciudad, y poco después comenzaron los arrestos de los participantes en los sucesos de mayo. Lemoine evitó la prisión y huyó a Santa Cruz de la Sierra. En mil ochocientos diez participó allí en la creación de una nueva junta revolucionaria. Ya no volvió a los anteriores encargos remunerados de la administración colonial.
Según la tradición local, aquella noche Lemoine tocó durante tanto tiempo que el bronce se agrietó. La campana agrietada sigue colgada en la torre de San Francisco. La llaman Campana de la Libertad precisamente por el toque a rebato del veinticinco de mayo, y en el aniversario de la sublevación se dan tradicionalmente veinticinco toques.
Información práctica
Museo: lun–sáb 10:00–12:00 y 15:00–17:00 según el portal turístico local; el templo está en uso.
Comprobado: 24 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.La visita del interior depende del horario del templo y del acceso al museo. Durante los oficios, quédate fuera o recorre el espacio en silencio, sin convertir una iglesia en uso en un decorado.
