Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Fachada de la Catedral de Nápoles
- Monumental reja de bronce de la capilla
- Busto de plata de San Jenaro
- Caja fuerte tras el altar
La historia del lugar
La Catedral de Nápoles está dedicada a la Virgen María, asunta al cielo, y es la sede del arzobispo. A la derecha del altar mayor, una monumental reja de bronce separa una capilla; fue construida dentro de la catedral para reliquias especialmente veneradas. Allí se conservan una efigie de plata del santo, recipientes con sangre y ofrendas preciosas. Tres veces al año muestran los recipientes a los fieles, que esperan que su contenido se vuelva líquido.
El trece de enero de mil quinientos veintisiete llevaron al altar mayor de esta catedral un busto de plata de San Jenaro con una parte de su cráneo y ampollas con sangre. Junto a ellos estaba el notario Vincenzo de Bossis. Ante él, los representantes elegidos de la ciudad iban a formalizar un contrato con un hombre que había muerto hacía más de mil años.
San Jenaro era obispo de Benevento. A comienzos del siglo cuarto lo arrestaron cuando intentaba visitar a un cristiano encarcelado, y lo decapitaron cerca de Pozzuoli. Los napolitanos veneraban a Jenaro como su protector y consideraban que las reliquias conservadas en la catedral eran su presencia física en la reunión.
Para entonces, la ciudad había sufrido guerras, terremotos y erupciones del Vesubio. Una epidemia de peste mataba a decenas de miles de personas. Los representantes elegidos de los cinco distritos nobiliarios y del pueblo pidieron al santo que intercediera ante Dios para que cesara la peste. A cambio, se comprometieron a costear con el tesoro municipal una nueva capilla para sus reliquias.
Para una petición así habría bastado un voto ante el altar. El notario fue necesario porque los representantes asumían una obligación económica y asignaban de antemano la futura capilla a todos los ciudadanos de Nápoles. Debían administrarla representantes de la ciudad, aunque estuviera dentro de la Catedral de Nápoles.
La epidemia no cesó el día de la firma, y la promesa se cumplió durante tanto tiempo que ninguno de los firmantes llegó a ver terminada la capilla. En mil seiscientos uno, sus sucesores crearon la Diputación laica de la Real Capilla del Tesoro de San Jenaro, formada por doce miembros. Consiguió los permisos necesarios, reunió fondos y comenzó la construcción. Solo en mil seiscientos cuarenta y seis trasladaron el busto y las ampollas a la capilla terminada.
La propia Catedral de Nápoles está dedicada a la Virgen María, asunta al cielo, y sirve como catedral del arzobispo de Nápoles. Sin embargo, tras la monumental reja de bronce situada a la derecha se encuentra la capilla, que sigue siendo administrada por la Diputación laica. Guarda el busto, las ampollas y las joyas ofrecidas al santo. Tres veces al año muestran las ampollas a los fieles, que esperan la licuefacción de la sangre.
La caja fuerte situada tras el altar se abre con dos juegos de llaves. Uno está en poder de la Diputación y el otro, del arzobispo. Sin los representantes de la ciudad, no se extrae la reliquia principal de la catedral.
Información práctica
La plaza y la fachada están accesibles permanentemente; los horarios de la catedral, la Capilla del Tesoro de San Jenaro y el Museo del Tesoro de San Jenaro pueden diferir y cambiar debido a las liturgias.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Durante el oficio, quédese junto a la entrada o vuelva más tarde; considere el Museo del Tesoro de San Jenaro y la Capilla del Tesoro de San Jenaro como visitas independientes.
