Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Fachada de rombos de piedra oscura
- Portal de piedra
- Espacio abierto de la plaza
La historia del lugar
Tras la oscura mampostería de rombos y el portal de piedra se celebran los oficios de una iglesia jesuita. En mil quinientos ochenta y cuatro, la orden compró la antigua vivienda, desmanteló la mayor parte de las habitaciones e instaló una iglesia tras su envoltura de piedra. Por fuera quedaron la fachada y el portal, por lo que el templo todavía parece un austero palacio.
La fachada oscura de rombos de piedra perteneció en un principio a un palacio. En la primera mitad del siglo dieciséis vivía aquí Ferrante Sanseverino, príncipe de Salerno, señor de extensos feudos y un hombre que quería convertir su residencia napolitana en el principal escenario de su linaje. La corte principesca se sostenía con los ingresos de las tierras heredadas; perder el favor de la Corona española significaba perder el dinero, la casa y el título.
Ferrante quería que el palacio se viera entero. Compró a las monjas de Santa Clara las casas que había enfrente y ordenó derribarlas. En su lugar se abrió un amplio espacio ante la fachada: la base de la plaza actual.
En mil quinientos cuarenta y siete, el virrey Pedro de Toledo intentó instaurar en el Reino de Nápoles un tribunal inquisitorial de modelo español. Un tribunal así obedecía a la Corona, y una acusación de herejía podía arruinar a un adversario político junto con su patrimonio. Los napolitanos encargaron a Ferrante que lograra la anulación de la decisión ante el emperador Carlos Quinto. El tribunal no llegó a existir entonces en la forma proyectada, pero el enfrentamiento del príncipe con el virrey y la corte española se hizo público.
En mil quinientos cincuenta y dos, Ferrante huyó a Francia. Fue declarado rebelde y todas sus posesiones fueron confiscadas. Murió en el exilio, y con él se extinguió la rama principal de los príncipes de Salerno. El palacio, para el que había despejado ante sí una plaza entera, pasó al fisco y fue puesto a la venta.
En mil quinientos ochenta y cuatro lo compraron los jesuitas. Desmantelaron la mayor parte de las estancias residenciales y construyeron una iglesia tras la antigua fachada. Del palacio principesco conservaron el revestimiento de piedra y el portal; por eso, desde fuera, el templo en funcionamiento sigue pareciendo un palacio fortificado.
«Gesù» significa «Jesús» en italiano. Los jesuitas ya tenían en Nápoles una iglesia con esta advocación. Tras la aparición de este templo, la anterior pasó a llamarse Gesù Vecchio, Jesús Viejo, y la nueva, Iglesia del Gesù Nuovo, Jesús Nuevo. Del palacio de Ferrante quedan la fachada y el portal. De su deseo de abrir el palacio a la vista queda el espacio de la plaza. El nombre se lo dio la iglesia, instalada en su casa confiscada.
Información práctica
La plaza es accesible en cualquier momento; los interiores de las iglesias y los complejos vecinos tienen horarios propios.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.La historia se lee ya desde la plaza; entra solo si la iglesia está abierta y no se está celebrando misa.
