Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Céspedes
- Propileos
- Memorial circular «Lista negra»
- Cimientos de piedra en el borde oriental
La historia del lugar
El nombre Königsplatz apareció cuando Baviera se convirtió en reino. El heredero al trono Ludwig concibió rodear el espacio abierto con la Gliptoteca, las Antikensammlungen y los Propileos, ejemplos de arquitectura griega. Mediante estas fachadas quería conferir a la joven monarquía la autoridad de la Antigüedad y dejar libre el centro para grandes reuniones oficiales. Los céspedes actuales volvieron tras el pavimento de granito, y bajo los arbustos del borde oriental se conservan los cimientos de piedra de dos construcciones posteriores.
La tarde del diez de mayo de mil novecientos treinta y tres, camiones universitarios trajeron libros hasta aquí. Los estudiantes los retiraban de bibliotecas y librerías siguiendo listas negras elaboradas de antemano. Poco antes de medianoche, los participantes en una procesión de antorchas llenaron la Königsplatz y comenzaron a arrojar al fuego obras de Sigmund Freud, Heinrich Mann, Erich Maria Remarque, Kurt Tucholsky y otros autores declarados «no alemanes».
El principal organizador de la acción en Múnich fue Karl Gengenbach, estudiante de Derecho y Ciencias Políticas que dirigía la sección bávara de la Asociación de Estudiantes Alemanes. Los nacionalsocialistas ya controlaban la asociación; sus dirigentes aspiraban a desempeñar un papel destacado en el nuevo Estado. La iniciativa de la quema procedía sobre todo de ellos, y no fue una orden transmitida a los estudiantes por funcionarios del partido.
Aquella misma tarde, los rectores de las universidades de Múnich concedieron solemnemente nuevos derechos a las asociaciones estudiantiles. Estas obtenían un estatus oficial en la organización de las instituciones de enseñanza superior, pero los estudiantes judíos eran excluidos de esas organizaciones. Tras la ceremonia en la universidad, la columna se dirigió aquí. Gengenbach convirtió la quema en un espectáculo de masas con la participación de profesores, funcionarios municipales y dirigentes del partido. Para los escritores que vivían de su trabajo literario, al fuego le siguieron prohibiciones de publicar y de ejercer su profesión. Muchos abandonaron Alemania; algunos de aquellos cuyos libros fueron destruidos fueron asesinados más tarde por los nazis.
La elección de la plaza se explica por su finalidad original. Königsplatz significa «Plaza Real». El nombre apareció bajo Maximilian I Joseph y debía subrayar el nuevo estatus de Baviera, que se convirtió en reino en mil ochocientos seis. Su hijo, el príncipe heredero Ludwig, futuro rey Ludwig I, hizo de la construcción de la plaza un asunto personal. Quería rodear el espacio abierto de ejemplos de arquitectura griega y vincular la monarquía bávara con la autoridad de la Antigüedad. Así surgieron la Gliptoteca, las Antikensammlungen y los Propileos. La plaza recibió espacio suficiente para grandes ceremonias y las fachadas de instituciones que definían lo que el Estado consideraba cultura.
Desde mil novecientos treinta y uno, junto a ella se encontraba la Casa Parda, sede del partido nazi. Poco después de ser nombrado canciller del Reich, Adolf Hitler encargó a su arquitecto favorito, Paul Ludwig Troost, que remodelara el lado oriental de la Königsplatz. La quema de libros tuvo lugar antes de que comenzaran las obras principales y mostró para qué ceremonias podía utilizarse el conjunto real.
Para mil novecientos treinta y cinco, el césped había sido sustituido por unas veinte mil losas de granito y se había cerrado el tráfico. En el lado oriental se levantaron dos Templos del Honor abiertos, con dieciséis sarcófagos de participantes muertos en el putsch de mil novecientos veintitrés. Junto a ellos montaba guardia una vigilancia de las SS durante las veinticuatro horas, y se exigía a los visitantes el saludo nazi. Por el campo de granito discurrían desfiles del partido, y las ceremonias anuales convertían el enterramiento en un culto a los camaradas caídos de Hitler.
En mil novecientos cuarenta y cinco, los militares estadounidenses devolvieron los restos a sus antiguas tumbas y, dos años después, hicieron volar ambos templos. El granito se conservó, y durante décadas la plaza se convirtió en un enorme aparcamiento. Solo en mil novecientos ochenta y siete y mil novecientos ochenta y ocho las autoridades municipales retiraron las losas y volvieron a instalar céspedes.
El césped actual apareció después de aquella transformación. En el borde oriental, junto al Centro de Documentación del Nacionalsocialismo, permanecen bajo los arbustos los cimientos de los templos destruidos. Ante las Antikensammlungen hay incrustado en el suelo un memorial circular, la «Lista negra»: por su superficie discurren en espiral los títulos de libros de trescientos diez autores perseguidos por el régimen nazi.
Información práctica
Punto urbano de la ruta; si planea entrar, consulte los horarios y las normas de visita en el sitio web oficial del lugar.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Observe la plaza desde varios lados: su concepción solo se entiende junto con las tres fachadas. Es fácil pasar por alto el monumento conmemorativo bajo los pies.
