Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Muros color cobalto
- Patio interior
- Cama con espejo
- Primer autorretrato
La historia del lugar
En mil novecientos cuatro, el fotógrafo Guillermo Kahlo gastó la herencia de su padre en la casa familiar de la esquina de Calle Londres y Calle Allende. Las habitaciones rodeaban un patio interior; el actual color cobalto apareció más tarde, cuando de la casa se ocupaban su hija Frida Kahlo y su marido Diego Rivera. De ahí su nombre familiar: Casa Azul.
En septiembre de mil novecientos veinticinco, Frida Kahlo, de dieciocho años, se disponía a estudiar medicina. El autobús en el que regresaba de clase chocó con un tranvía. Tras un mes en el hospital, Frida volvió aquí y durante los meses siguientes apenas se levantó de la cama.
Matilde Calderón, la madre de Frida, ordenó fijar un espejo sobre la cama para que su hija pudiera verse tumbada. Sus padres encargaron un caballete adaptado para trabajar en esa posición, y Guillermo llevó las pinturas que Frida había pedido. En el espejo apareció el rostro para su primer autorretrato. Ella regaló ese cuadro a su novio.
Las pinturas pronto hicieron falta para ganarse la vida. Guillermo había cobrado bien por fotografiar monumentos mexicanos, pero después de la Revolución mexicana hubo menos encargos. El tratamiento de su hija terminó de trastornar la economía familiar: hipotecaron la casa y se acumularon las deudas. Para mil novecientos veintisiete, Frida ya podía salir de casa, pero siguió pintando retratos y vendiéndolos para ayudar a sus padres a pagar a los médicos.
En mil novecientos veintinueve se casó con el conocido muralista Diego Rivera. Rivera saldó la hipoteca y las deudas de Guillermo, compró la casa y la puso a nombre de Frida. Ella vivió tanto en otros barrios de Ciudad de México como en el extranjero, pero regresaba a Casa Azul; aquí transcurrieron treinta y seis de sus cuarenta y siete años. Aquí trabajó, recibió a alumnos y murió en mil novecientos cincuenta y cuatro.
Frida y Diego querían entregar la casa, los cuadros y los objetos que habían reunido a los mexicanos. Tras la muerte de Frida, Rivera encargó a su amigo, el poeta y museógrafo Carlos Pellicer, transformar las habitaciones de la vivienda en una exposición. En mil novecientos cincuenta y ocho, los visitantes del Museo Frida Kahlo entraron aquí por primera vez.
En el dormitorio de día sigue estando la cama con el espejo que Matilde mandó fijar después del accidente. Entre los cuadros del museo se conserva también el primer autorretrato: el rostro que Frida vio desde esta cama, cuando la pintura aún era una forma de mantener ocupadas sus manos inmóviles y de ayudar a la familia a pagar a los médicos.
Información práctica
Comprueben el sitio web oficial del museo para consultar las entradas, los horarios y las normas
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Planifica por separado la entrada al museo y respeta las normas de visita y fotografía vigentes. Sin acceso confirmado, limítate a la fachada y no retrases la cola de entrada.
