Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- El Building Canebière de hormigón
- La galería curva de paso
- Las vías del tranvía
- La perspectiva de La Canebière
La historia del lugar
El veintiocho de octubre de mil novecientos treinta y ocho, el contraalmirante Émile Muselier, que mandaba las fuerzas navales en Marsella, vio desde la ventana de su despacho un incendio en La Canebière. Ardía Nouvelles Galeries, unos grandes almacenes de cuatro plantas que ocupaban el solar del actual edificio número setenta y tres. Enfrente, en el Hôtel Noailles, se alojaban miembros del Gobierno francés que habían acudido a un congreso de partido. La catástrofe sucedía ante sus ojos.
Los grandes almacenes abrieron en mil novecientos uno. Parqué, estructuras de madera, cortinajes, ropa y otros tejidos llenaban tres mil quinientos metros cuadrados. Cuando se declaró el fuego durante la modernización del edificio, el fuerte mistral ayudó a que envolviera la tienda en menos de un cuarto de hora. Dentro había compradores y vendedores. Murieron setenta y tres personas y más de un centenar resultaron heridas.
Los bomberos municipales llegaron pronto, pero su jefe resultó herido al comienzo mismo de la operación. Los equipos se quedaron sin una dirección coordinada, faltaba equipamiento y la multitud dificultaba el traslado de los vehículos. Muselier comprendió que las llamas podían pasar a los edificios y hoteles vecinos. Llamó al jefe del puerto militar de Tolón y exigió que enviara bomberos navales.
Hacia las cinco de la tarde llegaron a La Canebière treinta marineros con vehículos especiales. Servían en la base naval y sabían apagar incendios en barcos, almacenes e instalaciones portuarias, donde una demora corta rápidamente a las personas la salida. Los hombres de Tolón elevaron una escalera hasta las plantas superiores y detuvieron la propagación del fuego por los tejados. Ya no podían salvar los grandes almacenes, pero los edificios vecinos resistieron.
Los miembros del Gobierno vieron dos servicios de bomberos y dos resultados. Tras la catástrofe, el alcalde se vio obligado a dimitir, la ciudad pasó a administración estatal y el cuerpo municipal de bomberos fue disuelto. El veintinueve de julio de mil novecientos treinta y nueve, el Gobierno creó el Bataillon de marins-pompiers de Marseille. Los militares de la marina siguen encargándose aquí de los incendios, las operaciones de rescate y la ayuda a las víctimas.
El propio nombre de La Canebière apareció en este tramo poco antes del incendio. En mil novecientos veintisiete, el ayuntamiento unió bajo una sola denominación la calle baja de La Canebière, la rue Noailles y las avenidas altas de Meilhan. El resultado fue una vía de un kilómetro desde el Puerto Viejo hasta la iglesia de los Reformados. La palabra provenzal «canebière» significa campo de cáñamo: los comerciantes de Marsella suministraban fibra de cáñamo a los constructores de barcos, que necesitaban cuerdas y eslingas de carga.
Los grandes almacenes incendiados no fueron reconstruidos. Después de la guerra, los arquitectos Fernand Pouillon y René Egger levantaron en su solar un edificio de hormigón con viviendas, oficinas y tiendas. Su nombre oficial es Building Canebière. Detrás de la fachada discurre una galería curva que conecta la avenida con la rue Vincent-Scotto. En el lugar al que hubo que llamar a bomberos de otra ciudad se alza ahora un edificio que lleva el nombre de la calle, y Marsella está protegida por su propio batallón de marineros.
Información práctica
La calle está abierta las veinticuatro horas; las tiendas siguen sus propios horarios.
Comprobado: 19 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Escucha el relato desde el tramo ancho de la acera y no te detengas junto al borde de las vías; todos los detalles principales de la parada se aprecian desde la calle.
