Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Cinco villas verdes
- Verandas
- Habitaciones recreadas
- Antigua línea de costa
La historia del lugar
Detrás de las verandas de la hilera verdosa transcurría antaño una vida doméstica corriente: cinco parejas de adultos criaban aquí a trece niños, cenaban juntas y viajaban a la península. En una casa se ha recreado ahora la vida doméstica de una familia local de raíces portuguesas y asiáticas, de modo que el mobiliario fue reunido por el museo y no dejado por los antiguos residentes. En otra casa se celebran exposiciones temporales, y toda la hilera ha sobrevivido, aunque sus habitantes se dispersaron hace mucho tiempo.
Las cinco villas verdes se construyeron en mil novecientos veintiuno como viviendas de servicio. Aquí se alojaba a funcionarios que administraban Taipa y Coloane, policías, telegrafistas y médicos. La dirección todavía recuerda la geografía anterior: Avenida da Praia significa Avenida de la Playa. La costa comenzaba delante de las verandas y, al otro lado del agua, se encontraba Coloane.
En mil novecientos setenta y cinco, una de las villas fue asignada al médico Alfredo Ritchie. Se le destinó para atender a los habitantes de las islas; la esposa de Alfredo, la profesora Anabela Ritchie, regresó con él desde Portugal. La casa formaba parte del destino: la familia del médico tenía que vivir cerca de sus pacientes.
Entonces vivían en las cinco villas cinco matrimonios y trece niños de aproximadamente la misma edad. Los niños pasaban el tiempo juntos, los adultos organizaban cenas en común y viajaban juntos a la península de Macao. Según los recuerdos de Anabela, los residentes crearon aquí una pequeña comunidad. Esto explica el nombre del complejo con más precisión que cualquier mueble de las vitrinas: las Casas de Taipa eran cinco hogares reales, no mansiones campestres decorativas.
A comienzos de los años noventa, los edificios se habían deteriorado. El director del servicio de turismo, João Manuel Costa Antunes, quería conservar toda la hilera, pero dentro todavía vivían familias de funcionarios públicos. Llegó a un acuerdo con el departamento de finanzas para que dejaran de alojar aquí a nuevos residentes: a los funcionarios que sustituían a los habitantes anteriores se les proporcionaban apartamentos más adecuados en otros lugares. Por eso las casas se fueron vaciando gradualmente, a medida que terminaban los destinos. El proceso duró unos cuatro años.
Cuando se marchó la última familia, el servicio de turismo convocó un concurso para la remodelación del terreno. De tres propuestas, el equipo de Costa Antunes eligió el proyecto de la arquitecta Maria José de Freitas. A finales de mil novecientos noventa y nueve, las antiguas villas de servicio abrieron como complejo museístico.
En una casa se recrean ahora las habitaciones de una familia macaense, una comunidad local de raíces portuguesas y asiáticas. Es una reconstrucción museística, no el apartamento intacto de los antiguos residentes. La villa donde vivían Anabela y Alfredo Ritchie se convirtió en una galería de exposiciones temporales. Las cinco familias y los trece niños ya no están aquí; se conservan las cinco casas en las que vivieron.
Información práctica
Entrada libre; abierto de 10:00–19:00, última entrada a las 18:30, cerrado los lunes.
Comprobado: 27 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Si los interiores están abiertos, visítalos como un complemento aparte; la historia de la antigua línea de costa también puede entenderse desde fuera.
