Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Buganvillas
- Caminos de jardín
- Terrazas del café
- Patios de la casona
La historia del lugar
El recorrido por el museo comienza precisamente en los jardines: aquí se encuentra la sala de vídeo, desde donde se dirige a los visitantes hacia la exposición permanente. Las terrazas del café dan a los parterres y los propios jardines figuran en las normas del museo como zona paisajística: están prohibidos los juegos entre las plantas. Incluso los jardineros se consideran aquí parte del personal que recibe primero al público, junto con los administradores, el personal de seguridad y los guías.
Esta disposición surgió tras la decisión de Isabel Larco, hija del fundador y directora del museo. En mil novecientos sesenta y seis, Rafael Larco Hoyle murió repentinamente de un infarto. Isabel, de treinta y tres años, asumió el museo, con el que estaba vinculada desde la infancia: su padre la llevaba a las excavaciones y le explicaba cómo se determina la edad de los hallazgos por los estratos de tierra. Durante el medio siglo siguiente, esta colección se convirtió en su trabajo cotidiano.
Al principio tuvo que preservar la propia herencia. Tras el golpe militar, ocuparon la Hacienda Chiclín de la familia e intentaron nacionalizar la colección de antigüedades. Según los recuerdos de su hijo Andrés Álvarez-Calderón, la familia perdió casi todo, e Isabel defendió el museo como la última gran obra de su padre. En el despacho de Rafael, nadie volvió a sentarse ante el escritorio principal. Ella trabajaba en el de al lado, entre vasijas de cerámica, fotografías familiares y crucifijos.
A finales de los años mil novecientos ochenta, el derecho de los museos privados a poseer colecciones históricas recibió protección legislativa. Isabel tuvo otra tarea: se había logrado conservar el museo, pero seguía siendo tal como lo había dejado su padre. Temía que la renovación de las salas y la continuación de las investigaciones alteraran su idea. Los arqueólogos la convencían de lo contrario: la obra de Rafael Larco solo podía continuar si se permitía interpretar libremente los nuevos hallazgos, incluso cuando las conclusiones difirieran de las suyas.
Isabel aceptó. Su esposo, Augusto Álvarez-Calderón, ayudó a iniciar la transformación; después se incorporaron al trabajo los hijos y los especialistas del museo. La colección familiar privada se adaptó a un flujo constante de visitantes: se modificó la exposición, se abrió el acceso a los depósitos y se incluyeron los patios y los jardines en la visita como espacios museísticos independientes.
En dos mil nueve, el jardín obtuvo el primer premio en el concurso al jardín más hermoso de Lima entre empresas e instituciones educativas. Las buganvillas en flor, los caminos y las terrazas ya no señalaban la antigua hacienda, sino el resultado del cambio que Isabel tardó mucho en decidirse a emprender. El escritorio de su padre seguía sin ocupar en el interior, y el museo creado bajo su dirección recibía a la gente incluso antes de la entrada a la primera sala de exposición.
Información práctica
Como parte de la visita al Museo Larco: todos los días 09:00–19:00; consulte en el sitio web del museo las reducciones de horario en días festivos.
Comprobado: 26 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Deténgase en el exterior después de las salas: esta parada no requiere una nueva entrada ni un recorrido aparte si ya se encuentra en el recinto del museo.
