Parada 4 de 7

Casa de Aliaga

Casa de Aliaga

La parada relacionará el precio de la fidelidad al bando perdedor con la manera de conservar una casa solariega en una misma familia.

15 min
Casa de Aliaga en Lima
Diego Delso · CC BY-SA 4.0; cropped/resized for app; ShareAlike applies
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En qué fijarse

  • Fachada de la casa solariega
  • Habitaciones residenciales
  • Huellas de reformas posteriores

La historia del lugar

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La casa solariega ocupa la parcela que, después de la fundación de Lima, se entregó a uno de sus conquistadores; antes aquí se encontraba la propiedad de Taulichusco. Durante muchas generaciones, el patrimonio familiar no se dividió entre los hijos, sino que pasó íntegro a un heredero elegido. Las mujeres que recibieron la casa conservaron el apellido familiar antes del de su marido, y los descendientes continuaron esta costumbre incluso después de la abolición de los mayorazgos. Las habitaciones residenciales tras la fachada y la decoración heterogénea pertenecen a distintas épocas: el primer edificio fue destruido por un terremoto, y los propietarios posteriores reformaron la casa solariega en varias ocasiones.

El veintiséis de junio de mil quinientos cuarenta y uno, mientras asesinaban a Francisco Pizarro en la residencia vecina, el capitán Jerónimo de Aliaga corrió aquí a buscar armas. Era compañero del gobernador y contador real: registraba el oro y la plata y asignaba la parte de la Corona. Aliaga obtuvo su propia fortuna gracias a su participación en la conquista, a concesiones de tierras y a encomiendas: el derecho a recaudar tributo de las comunidades indígenas que le habían sido asignadas. Tras la muerte de su protector, podía perder sus cargos, sus bienes y la vida.

Los partidarios de Diego de Almagro el Mozo ya obligaban al cabildo a reconocer a su jefe como nuevo gobernador. Aliaga se encerró en esta casa y resistió hasta la noche. Se rindió cuando los almagristas sometieron la ciudad y ya no había de dónde esperar ayuda. Le quitaron las armas y los caballos, y al propio dueño se lo llevaron bajo custodia.

Desde la prisión, Aliaga consiguió transmitir información sobre la situación en Lima a Cristóbal Vaca de Castro, un juez real que buscaba la destitución de Almagro. Cuando los almagristas abandonaron la capital, Vaca de Castro nombró a Aliaga su representante en la ciudad. El hombre al que aquí desarmaron y se llevaron prisionero regresó al cabildo ya en nombre de la Corona.

Para entonces, la casa llevaba en pie solo unos años. Tras la fundación de Lima, Pizarro concedió a Aliaga esta parcela junto a su residencia, en el terreno de la antigua propiedad de Taulichusco. Aquí el capitán estableció la vivienda de su familia. Pero fue otra decisión suya la que mantuvo el nombre en la casa.

En mil quinientos cuarenta y nueve, Aliaga constituyó un mayorazgo: un sistema de herencia por el que el patrimonio elegido no se dividía entre los hijos, sino que pasaba íntegro a un solo heredero. En el documento dispuso que cada titular del mayorazgo conservara el apellido Aliaga. En las dos generaciones posteriores, la casa fue heredada por mujeres; según la condición del fundador, anteponían el apellido Aliaga al de su marido. Cuando los mayorazgos fueron abolidos en el siglo diecinueve, desapareció la obligación jurídica, pero los descendientes continuaron conservando la casa solariega.

Los muros tras los que se defendió el capitán no han llegado hasta nuestros días. El terremoto de mil setecientos cuarenta y seis destruyó la casa, y Juan José de Aliaga y Sotomayor, descendiente del fundador, gastó quince mil novecientos pesos en reconstruirla. Los propietarios posteriores volvieron a reformar las habitaciones y cambiaron la decoración. En este lugar permanecen la misma parcela, el apellido de los propietarios y la proximidad a la antigua casa de Pizarro. En la parte privada de la casa solariega vive la decimoséptima generación de los Aliaga.

Información práctica

Tiempo en la parada15 min
Siguiente puntoJirón de la Unión
Entradadesde fuera

Para la ruta, considere la parada exterior si la visita no está confirmada de antemano. Las páginas oficiales y turísticas indican horarios de visita distintos; la entrada suele requerir entrada y acompañamiento organizado.

Comprobado: 1 de julio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

No es un museo ordinario de acceso libre, sino una casa privada con una parte habitada. Coordine por separado la visita al interior; sin confirmación, limítese a la fachada y no se demore en la entrada.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Permanezca en el Jirón de la Unión y continúe por sus manzanas centrales.

Parada 4 de 7Después: Jirón de la Unión

Ruta terminada

Paseo completado

«Poder y derecho en el centro histórico de Lima» — 7 paradas, aprox. 1,7 km, 3–4 horas.

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