Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Pérgola semicircular
- Plataforma escénica
La historia del lugar
El nombre del Parque Municipal de Barranco está relacionado con el concejo municipal: encargó aquí una plaza central para el descanso y la mantuvo. La pérgola semicircular con plataforma escénica se alza en el lugar del pabellón morisco, dañado por un terremoto y posteriormente demolido. En el escenario siguen celebrándose conciertos, lecturas y otras actuaciones urbanas.
A comienzos de mil novecientos cuarenta, encargaron a Clementina Ramírez, de veinte años, organizar aquí el carnaval. Trabajaba en la tesorería municipal de Barranco. Tuvo que empezar a trabajar a los quince años: tras la muerte de su padre, alguien debía mantener a la familia. El nuevo alcalde, Manuel Montero, sabía que Clementina llevaba bien las cuentas y le confió el dinero, las entradas y el acceso a la principal fiesta de la ciudad.
El carnaval tenía entonces un límite. En mil novecientos trece, cuatro adolescentes de familias acomodadas concibieron celebrar en el parque un baile infantil de disfraces. Pedro de Osma Gildemeister, hijo del entonces alcalde Pedro de Osma y Pardo, solicitó el permiso. Su padre cedió la plaza a los jóvenes organizadores; ellos mismos enviaron las invitaciones, y el primer baile se prolongó hasta bien entrada la noche. De él surgieron las veladas anuales de gala del carnaval. Durante casi dos décadas, se admitía dentro principalmente a las familias acomodadas, mientras los habitantes más pobres observaban desde detrás de la cuerda con la que cercaban el parque.
Montero decidió cambiar el orden: ahora podía entrar cualquiera que comprara una entrada, fuese un conocido vecino, comerciante u obrero. Clementina convirtió la decisión del alcalde en un sistema en funcionamiento. Rodeaban el parque con una valla metálica, instalaban tres taquillas e imprimían tarjetas de distintos colores para las diferentes veladas. Un día se destinaba al baile solemne, otro a los niños disfrazados y el tercero a la verbena nocturna general. Clementina organizó estas celebraciones de tres días durante ocho años. Mientras los demás bailaban, ella permanecía en la taquilla: la recaudación era su responsabilidad laboral y el salario, el ingreso de la familia.
En mayo de ese mismo mil novecientos cuarenta, un terremoto dañó el antiguo pabellón morisco junto al que se celebraban los bailes. Montero ordenó demolerlo y reconstruir el parque. En su lugar apareció una pérgola semicircular con una plataforma para orquestas y artistas: la misma que se alza aquí ahora.
El nombre del parque también está relacionado con esta disposición. El concejo municipal encargó una plaza central para el descanso ya en mil ochocientos noventa y seis; dos años después la inauguró el alcalde Pedro Solari, y en mil novecientos nueve el concejo la denominó oficialmente Parque Municipal de Barranco. No es una dedicatoria a una persona: el nombre indica quién creó y mantuvo este espacio común de la ciudad.
El pabellón morisco de Clementina Ramírez ya no existe. Su lugar lo ocupa la pérgola de Montero, y en su escenario siguen celebrándose conciertos, lecturas y otras actuaciones urbanas.
Información práctica
Todos los días 06:00–22:00, entrada libre
Comprobado: 19 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.El parque abre todos los días; durante conciertos, ferias y ceremonias, la plataforma de la pérgola y parte de los caminos pueden estar ocupadas.
