Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Rosaleda
- Explanada de piedra
- Bancos
- Perspectiva peatonal
La historia del lugar
En el otoño de mil novecientos ochenta y nueve, los miembros de la Federación de la Juventud Combatiente acudían cada miércoles a la Avenida de las Rosas. La mayoría estaba terminando la escuela o apenas empezaba sus estudios universitarios. Exigían que retiraran al Lenin de bronce que se alzaba aquí y sabían que otro intento de cubrir la estatua de pintura, prenderle fuego o arrancarla de su pedestal terminaría con cañones de agua y gas lacrimógeno.
Lenin apareció precisamente aquí porque los dirigentes del partido de Nowa Huta necesitaban un espacio para ceremonias oficiales. Antes, las delegaciones depositaban coronas junto a la garita del Centro Administrativo de la Siderurgia (edificios Z y S). La avenida se concibió como una vía peatonal desde la Plaza Central hasta el ayuntamiento que pensaban construir en su extremo más lejano. El ayuntamiento se quedó en los planos, pero la amplia perspectiva sin vías de tranvía servía para celebraciones multitudinarias.
Antes del monumento, entre los senderos que se abrían en abanico, había una rosaleda con árboles y bancos: el nombre de la Avenida de las Rosas era literal. En mil novecientos setenta y tres limpiaron el jardín y lo pavimentaron. Sobre un pedestal de granito colocaron una figura de siete toneladas y seis metros y medio de altura. Lenin avanzaba hacia la Plaza Central con las manos cruzadas a la espalda. El dinero para el monumento se obtuvo de las primas y de las pagas extraordinarias de los trabajadores de la siderurgia. Alrededor plantaron rosas rojas, pero ya no había dónde sentarse entre ellas: en vez de un lugar de descanso, quedó un espacio para coronas y discursos.
El seis, el veintidós y el veintinueve de noviembre, y después el seis de diciembre de mil novecientos ochenta y nueve, se repitieron las protestas juveniles. Diputados y antiguos activistas de la oposición intentaron convencer a los organizadores de que pusieran fin a los enfrentamientos. Los organizadores fijaron la siguiente manifestación para el trece de diciembre y prometieron volver mientras la estatua siguiera en pie.
El ocho de diciembre, el presidium del consejo distrital decidió desmontar el monumento. Dos días después, pasadas las ocho de la tarde, los obreros engancharon la figura de bronce a una grúa, la tumbaron sobre un camión y la llevaron al Fuerte de Wróblowice. La manifestación anunciada para el trece de diciembre perdió su objetivo. Más tarde, el empresario sueco Bengt Erlandsson compró la estatua y la instaló en su parque de curiosidades junto a Värnamo.
La vacía explanada de piedra se mantuvo durante más de treinta años. En mil novecientos diecinueve, la vecina Małgorzata Szymczyk-Karnaszewicz propuso, a través del presupuesto municipal, devolver la vegetación a este lugar. Los vecinos apoyaron su proyecto con sus votos. Para mil novecientos setenta y tres, habían retirado de aquí las rosas para dejar sitio al monumento; en dos mil veintitrés, plantaron mil doscientos sesenta rosales y volvieron a colocar bancos en el espacio liberado por él.
Información práctica
Espacio urbano abierto; acceso libre, pero las obras, los eventos y el tiempo pueden modificar la facilidad de paso.
Comprobado: 1 de julio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Aquí no hay nada que buscar tras una valla ni en un interior. Detente de modo que puedas ver la avenida entera y deja que la ausencia del monumento actúe junto con el relato.
