Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- La larga fachada quebrada
- Amplias ventanas
- Hileras de balcones y logias
- Tiendas de la planta baja
La historia del lugar
El Bloque Sueco es el apodo popular de un edificio residencial. No conmemora a suecos. El nombre surgió gracias al arquitecto Janusz Ingarden y al material de construcción oculto bajo el revoque.
En mil novecientos cincuenta y seis, Janusz regresó de un viaje por Suecia, donde había estudiado viviendas de posguerra. Junto con su esposa y coautora, Marta Ingarden, trabajaba como proyectista de plantilla en Miastoprojekt de Cracovia. Hasta hacía poco, los esposos habían creado los edificios monumentales de Nowa Huta según las exigencias del realismo socialista. Ahora esas exigencias fueron abolidas, y los Ingarden querían probar aquí una construcción moderna en un edificio verdaderamente grande. En los planos figuraban sus nombres y, tras la entrega del edificio, los residentes de doscientas setenta y dos viviendas debían utilizar el resultado todos los días.
Los muros exteriores se ensamblaron con Siporex, un hormigón celular ligero e incombustible que se producía en Polonia bajo licencia sueca. El material retenía bien el calor, pero soportaba mal una gran presión: si se construían con él muros de carga convencionales, el edificio habría tenido que limitarse a dos plantas. Los Ingarden trasladaron el peso de los forjados a los muros transversales interiores. El Siporex quedó como relleno ligero de la fachada, y el edificio de siete plantas pudo abrirse con amplias ventanas, balcones y logias.
Para julio de mil novecientos cincuenta y nueve, a lo largo de la carretera principal hacia la planta industrial se extendía un edificio de doscientos sesenta metros de longitud. Su quiebro, con un ángulo de aproximadamente treinta grados, repetía el giro de las calles trazado con anterioridad. En catorce portales dispusieron apartamentos de una habitación, de dos habitaciones y varios de cuatro habitaciones, y abajo abrieron cuatro tiendas: de mercería, de verduras, de productos farmacéuticos y cosméticos, y de automóviles. Por el experimento, los Ingarden recibieron el Premio Estatal de segundo grado, y las soluciones de este proyecto empezaron a repetirse en los siguientes edificios de Cracovia.
No todas las soluciones superaron la prueba de los residentes. El crítico de arquitectura Bogdan Lisowski, que analizó el nuevo edificio en mil novecientos sesenta, elogió los muebles de cocina empotrados, pero calificó las cocinas de los apartamentos de dos habitaciones de demasiado pequeñas y aisladas. Esta distribución procedía de una forma de vida en la que una empleada doméstica preparaba la comida y no se sentaba a la mesa con la familia. Las empleadas domésticas desaparecían de los presupuestos de las familias corrientes, y los residentes tenían que cocinar y comer por sí mismos en una habitación separada y estrecha. La fachada moderna resultó más audaz que parte de los apartamentos.
El Siporex está ahora cubierto de revoque, pero las consecuencias de la decisión de los Ingarden se ven en las amplias ventanas y las hileras de logias. El apodo conservó los dos vínculos suecos: el viaje del arquitecto y la licencia del hormigón. Desde este edificio, el nombre pasó también al vecino Parque Sueco.
Información práctica
El edificio residencial se visita solo desde el exterior; los portales y los patios siguen siendo espacios de los residentes.
Comprobado: 1 de julio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Es un edificio residencial: las fachadas y la planta baja se observan cómodamente desde la acera pública, sin entrar en los portales ni molestar a los residentes.
