Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Entrada desde el mercado
- Salón de recepción
- Escalera al segundo piso
- Almacén Bayt al-Khazin
La historia del lugar
La casa lleva el nombre de la familia Matbouli, que vivió y comerciaba aquí durante unos cuatrocientos años. Según la tradición familiar y urbana, a comienzos del siglo diecisiete la construyó el comerciante Mahmud Matbouli. Eligió el lugar junto al Mercado Al-Alawi: las mercancías pasaban casi por el umbral, y los peregrinos se detenían en Yeda antes de continuar el viaje.
Durante un mes de la temporada del hach, los Matbouli cedían parte de la casa a los recién llegados y pagaban su manutención. La familia servía como apoderada de peregrinos: recibía a las personas confiadas a ella, las alojaba y respondía por ellas durante su estancia en la ciudad. Las dependencias inferiores se destinaron a los huéspedes, mientras la vida familiar continuaba en los pisos superiores. En el segundo piso se encontraba Bayt al-Khazin, un almacén con provisiones para la temporada. El agua se recogía en dos depósitos bajo la casa. El mes de hospitalidad exigía comida y agua cada día, y los Matbouli no trasladaban los gastos a los peregrinos.
De qué vivía la familia se sabe por el relato de uno de los herederos, Tariq Matbouli. Su abuelo era el jefe de los comerciantes de grano de la ciudad y vigilaba que la mercancía saliera al mercado con el peso y la calidad comprobados. Los comerciantes llevaban los sacos directamente al salón de recepción de la casa. Allí, el abuelo de Tariq pesaba el grano, lo examinaba y estampaba un sello en los sacos antes de venderlos. Él mismo ganaba dinero con el comercio, por lo que, junto con el sello, ponía en la mercancía su propia reputación. Tras la inspección, los sacos regresaban al mercado, y los ingresos de la casa comercial permitían mantener una gran hacienda familiar y acoger a peregrinos.
Más tarde, las habitaciones se alquilaron a inquilinos; después, la casa permaneció cerrada unos veinte años. Los descendientes de los Matbouli decidieron devolverla al público: el ingeniero Samir Asad Matbouli dirigió una restauración que duró casi un año. La familia volvió a amueblar las dependencias y abrió un museo privado.
Desde el Mercado Al-Alawi, la entrada sigue conduciendo al antiguo salón de recepción; un piso más arriba se conserva Bayt al-Khazin. Abajo, el abuelo de Tariq estampaba el sello en los sacos de grano; arriba, la familia guardaba provisiones para el mes de los huéspedes.
Información práctica
La fachada es accesible desde la calle; no existe un horario oficial permanente y fiable del interior en la fecha de comprobación. La entrada solo es posible cuando el lugar está expresamente abierto.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Si no puede entrar, concéntrese en cómo los roshanes proporcionan sombra, aire y privacidad. La visita al interior requiere una confirmación de acceso independiente.
