Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Fachada curvada
- Troneras redondas y ovaladas
- Placas de mármol con inscripciones
- Paso entre las fortificaciones
La historia del lugar
El barco por el que estas puertas se llaman Puerta del Rey llegó a la isla cuando las propias puertas aún no existían. En el verano de mil setecientos cincuenta y dos, el rey sueco Adolf Fredrik ancló aquí. Había llegado para inspeccionar la construcción de Sveaborg y entender por qué, tras cuatro años de obras, la enorme fortaleza seguía estando lejos de terminarse.
Las obras estaban dirigidas por el coronel Augustin Ehrensvärd. Los representantes de los estamentos apoyaban su plan y asignaban dinero, pero sus adversarios acusaban al coronel de haber desplegado las obras de inmediato en varias islas y de no haber terminado ningún sector. Varios de esos adversarios acompañaban al rey. Ehrensvärd comprendía lo que estaba en juego: una inspección fallida podía privarlo de la obra a la que ya había dedicado cuatro años.
El coronel entregó una nota al rey recién llegado. Aún quedaban muchas dificultades por delante, reconocía Ehrensvärd, pero había administrado el dinero de la fortaleza con «manos limpias e inmaculadas». Durante la inspección, Adolf Fredrik expresó su satisfacción. Al regresar a Estocolmo, redactó un informe completamente distinto. El rey escribió que Ehrensvärd había proyectado demasiado, construía sin el orden adecuado y gastaba fondos en fortificaciones excesivamente caras. En su opinión, se debía haber empezado por Skanslandet, la actual Vallisaari, al otro lado del estrecho. Esta isla elevada habría protegido el puerto de galeras mejor que las fortificaciones levantadas aquí en primer lugar.
El informe real desencadenó una investigación. El Consejo convocó a Ehrensvärd a Estocolmo y le exigió responder dieciocho preguntas sobre los gastos, la construcción y la elección de las islas. El coronel dio explicaciones, el Consejo las consideró satisfactorias y el rey no logró continuar la acusación sin su respaldo. En la primavera de mil setecientos cincuenta y tres, Ehrensvärd regresó a Sveaborg y prosiguió la construcción. Más tarde, una nueva comisión volvió a aprobar su plan y obtuvo para él financiación adicional.
Fue entonces cuando empezaron a construir una entrada ceremonial en el lugar del desembarco real. Los constructores levantaron las puertas entre las bajas fortificaciones costeras de Kustaanmiekka y el alto bastión de Lantingshausen. La fachada curvada estaba destinada a recibir solemnemente a quienes llegaban por agua, y las troneras redondas y ovaladas permitían a los tiradores cubrir los accesos al paso.
Ehrensvärd mandó colocar en una placa de mármol unas palabras dirigidas a los descendientes: mantenerse sobre su propia base y no confiar en ayuda ajena. Resulta tentador relacionar esta inscripción con su victoria sobre la crítica real, pero no existe ningún documento que confirme tal intención. En cambio, hay otro detalle seguro: el nombre de Adolf Fredrik no figura en las placas.
El rey se marchó, sus propuestas fueron rechazadas y, en mil setecientos cincuenta y tres y mil setecientos cincuenta y cuatro, los constructores fijaron en piedra el lugar donde había comenzado su inspección. Adolf Fredrik desembarcó en una costa fortificada inacabada; las puertas aparecieron después de él. Se llaman Puerta del Rey porque su barco estuvo precisamente aquí.
Información práctica
Punto exterior abierto sin entrada. El autobús acuático estacional a la Puerta del Rey requiere un billete independiente y consultar el horario; el campo final de desplazamiento en los datos debe permanecer exactamente որպես «-».
Comprobado: 30 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Junto al agua, la piedra puede estar mojada y las olas y el viento pueden ser fuertes; no abandone la plataforma segura por una fotografía. Las puertas se observan desde el exterior.
