Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Fachada clara
- Entrada central
La historia del lugar
El edificio claro frente al Palacio del Gobierno (antigua Casa del Senado) es el edificio principal de la Universidad de Helsinki (antigua Universidad Imperial Alejandro). Tras esta fachada se encuentran aulas, despachos, un museo y el Gran Salón para ceremonias universitarias y conciertos.
La institución educativa apareció aquí después del incendio que destruyó, en mil ochocientos veintisiete, casi toda Turku y parte de las instalaciones universitarias. Nicolás I ordenó trasladar a la nueva capital a los profesores, los estudiantes, la biblioteca y las colecciones que habían sobrevivido. En Helsinki, la institución se llamaba Universidad de Helsinki (antigua Universidad Imperial Alejandro); recibió su nombre actual en mil novecientos diecinueve. Carl Ludvig Engel situó en el centro del nuevo edificio un Gran Salón semicircular. Durante mucho tiempo fue la principal sala de conciertos de la ciudad.
El veintiocho de abril de mil ochocientos noventa y dos, Jean Sibelius dirigió aquí con veintiséis años. El joven compositor buscaba su primer reconocimiento importante y esperaba casarse con Aino Järnefelt, pero vivía de los modestos ingresos que obtenía dando clases de violín y teoría musical. Sus maestros vieneses habían quedado insatisfechos con sus primeros intentos para orquesta. En Helsinki, Sibelius tomó un argumento del Kalevala y compuso Kullervo, una obra enorme para orquesta, dos solistas y coro masculino.
La preparación dejó al descubierto todo el riesgo de la empresa. La plantilla estable de la orquesta de la ciudad contaba con solo treinta y ocho músicos, por lo que hubo que contratar intérpretes adicionales. En Helsinki no se encontró un coro profesional del tamaño necesario: reunieron a unos cuarenta cantantes del coro universitario y de la escuela de cantores de iglesia. Los músicos de la orquesta hablaban principalmente alemán; los coralistas, finés y sueco. En el primer ensayo orquestal, los músicos se rieron tras el recitativo de la solista Emmy Achté. Sibelius continuó los ensayos él mismo.
Para el estreno, el Gran Salón se llenó hasta los topes. Sibelius, pálido, levantó sus manos temblorosas y dirigió las cinco partes completas. La reacción fue intensa y desigual: unos oyentes escucharon el nacimiento de la música orquestal finlandesa; a otros la composición les pareció un caos. Aun así, el concierto supuso un avance decisivo para Sibelius. Creyó que podría mantener a una familia y, seis semanas después, se casó con Aino.
El éxito no salvó a la propia partitura de un largo silencio. Tras otras cuatro interpretaciones, las críticas se volvieron más frías y, en la primavera de mil ochocientos noventa y tres, Sibelius retiró Kullervo del programa y prometió reelaborar la obra. No lo hizo y, durante su vida, no volvió a autorizar su interpretación completa. La siguiente interpretación íntegra no tuvo lugar hasta mil novecientos cincuenta y ocho, nueve meses después de la muerte del compositor.
Aquel Gran Salón tampoco existe ya. En la noche del veintiséis al veintisiete de febrero de mil novecientos cuarenta y cuatro, las bombas atravesaron el edificio principal, derribaron el techo y destruyeron la sala semicircular de Engel junto con su decoración. Después de la guerra, el arquitecto Johan Sigfrid Sirén restauró la sala y la amplió. Kullervo se estrenó en este lugar, pero tras la fachada hay ahora otro Gran Salón.
Información práctica
El Gran Salón y las historias relacionadas con él no se pueden ver desde la calle; no cuentes con poder entrar libremente en el edificio universitario.
