Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Edificio amarillo pálido
- Ventanas asimétricas
- Tejado empinado
- Torrecillas
La historia del lugar
La clínica tomó su nombre del Hospital Eira de Estocolmo, cuyo nombre procede de una sanadora de los antiguos cantos escandinavos; después, este nombre se dio también al barrio vecino, aunque este comienza ya al otro lado de otro límite administrativo. El edificio amarillo pálido, con torrecillas, tejado empinado y ventanas de distintas formas, parece más una casa residencial que una clínica. Pero desde su inauguración funcionan dentro salas, quirófanos y una maternidad; el hospital privado lo ocupa también hoy y mantiene a pacientes tras las intervenciones las veinticuatro horas del día.
En la primavera de mil novecientos cuatro, el cirujano Eino Sandelin y el médico Wilhelm Zilliacus regresaron de Copenhague con un encargo inusual para un arquitecto: construir un hospital sin largos pasillos ni organización institucional.
Sandelin se ganaba la vida con la cirugía y las consultas privadas. Realizó las primeras operaciones para sus propios pacientes en la modesta clínica de la señora Fröjdman. Después se unió a un grupo de médicos suecoparlantes que abrió un pequeño hospital privado en una casa de madera. Iluminaban las dependencias con velas y llevaban el agua a mano. Los médicos necesitaban quirófanos adecuados, y los pacientes, habitaciones en las que la enfermedad no convirtiera a una persona en habitante de una sombría institución.
Sandelin y Zilliacus estudiaron los hospitales privados de Copenhague, eligieron un solar libre en lo que entonces era la periferia de Helsinki y encargaron el proyecto a Lars Sonck. Sonck se ocupó del principal deseo de los promotores: el hospital debía parecerse a una gran casa residencial. Sustituyó los pasillos rectos por pequeños vestíbulos, alcobas y habitaciones de distintas formas. De ahí las ventanas asimétricas, el tejado empinado y las torrecillas del edificio amarillo pálido.
El ocho de junio de mil novecientos cinco ingresó aquí el primer paciente. Dentro había veinticinco salas, dos quirófanos y una maternidad. La distribución doméstica gustó a los enfermos, pero el personal tenía que rodear esquinas y pasar entre estancias estrechamente comunicadas. Según la tradición del hospital, cuando Sonck acabó aquí como paciente en mil novecientos cuarenta y ocho, temía encontrarse con personal que recordara aquellos inconvenientes.
Sandelin permaneció en la junta directiva del hospital casi tres décadas. En mil novecientos treinta y siete enfermó él mismo. Su esposa anotó en el libro familiar que el primero de agosto se dirigieron directamente al Hospital Eira. Los médicos le detectaron un absceso pulmonar. Tras varias semanas de tratamiento, comenzó una hemorragia; el quince de octubre el cirujano murió en el hospital que en otro tiempo había encargado para sus pacientes.
Los fundadores tomaron el nombre del Hospital Eira de Estocolmo. Se remonta a Eir, sanadora y protectora del arte médico en los antiguos cantos escandinavos de la «Edda». Más tarde, el nombre de la clínica se dio al barrio vecino, aunque el propio hospital se encuentra formalmente en Ullanlinna.
El edificio original de Sonck sigue ocupado por un hospital privado: aquí atienden médicos, se realizan operaciones y los pacientes permanecen después de las intervenciones las veinticuatro horas del día. Dentro todavía no hay largos pasillos, aquellos a los que Sandelin renunció tras el viaje a Copenhague.
Información práctica
Es un hospital privado en funcionamiento; el interior solo es accesible para los pacientes.
Comprobado: 17 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Observe el edificio solo desde el exterior: el hospital está en funcionamiento y sus dependencias interiores no forman parte de la ruta.
