Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Cúpula del Capitolio Nacional de Cuba
- Salón de los Pasos Perdidos
- Estrella de ocho puntas en el suelo
- Copia del diamante
La historia del lugar
La alta cúpula reúne bajo ella el salón principal del Capitolio Nacional de Cuba, y de él parten dos alas en direcciones opuestas. El edificio fue concebido para las dos cámaras del parlamento: los legisladores salían de aquí, cada uno hacia su parte del palacio. Tras una larga interrupción, el parlamento vuelve a trabajar en estas salas.
Bajo el centro de la cúpula, en el suelo del Salón de los Pasos Perdidos, se encuentra una estrella de ocho puntas con un diamante. Este diminuto punto se vinculó con dos enormes obras de construcción de finales de la década de mil novecientos veinte. El presidente Gerardo Machado encargó el Capitolio Nacional de Cuba para el Senado y la Cámara de Representantes y, al mismo tiempo, construía la Carretera Central de Cuba a través de toda la isla. El secretario de Obras Públicas, Carlos Miguel de Céspedes, adquirió un diamante de unos veinticinco quilates y ordenó colocarlo bajo la cúpula. La piedra se convirtió en el kilómetro cero de las carreteras cubanas.
El veinte de mayo de mil novecientos veintinueve, el Capitolio Nacional de Cuba se inauguró como palacio de las leyes. Los senadores y diputados salían del salón central hacia dos alas, y entre ellas, en el suelo, comenzaba la red estatal de carreteras.
La mañana del veinticinco de marzo de mil novecientos cuarenta y seis, un policía del Congreso descubrió un hueco vacío en la estrella. El día anterior había terminado en el salón una exposición de arte a la que se permitía entrar a un numeroso público. Los investigadores supusieron que los ladrones habían esperado al cierre, ocultos detrás de los cuadros. Rompieron el grueso cristal protector y arrancaron el diamante de su engaste. Junto a él quedaron cerillas usadas, el forro ensangrentado de un sombrero y una anotación a lápiz: de las dos y cuarenta y cinco a las tres y quince, veinticuatro quilates. Si la hora estaba indicada correctamente, el trabajo llevó media hora.
El presidente del Senado, Miguel Suárez Fernández, responsable del orden en el edificio, suspendió sin sueldo a la guardia nocturna y exigió que encontraran a los ladrones. Arrestaron a dos guardias. Uno confesó que durante su turno estaba en casa; el otro dormía en el ascensor. La investigación examinó a policías, funcionarios y ladrones profesionales, pero no logró demostrar la culpabilidad de nadie.
Quince meses después, el presidente de Cuba, Ramón Grau San Martín, convocó a su despacho a ministros, senadores y al juez que llevaba el caso. Sobre la mesa presidencial había un sobre amarillo y ajado. Grau sacó de él el diamante y declaró que había recibido la piedra de forma anónima. Entregó el hallazgo al juez, pero no explicó quién había conseguido introducirlo en el palacio. Más tarde se mencionaron nombres de policías e intermediarios del gobierno, pero ninguna versión fue demostrada. Los ladrones evitaron el juicio, y los guardias suspendidos pagaron por la desaparición de un diamante ajeno.
La piedra fue devuelta a la estrella. En mil novecientos setenta y tres la guardaron, sin embargo, en la caja fuerte de un banco y colocaron una copia en el suelo. Ahora la Asamblea Nacional del Poder Popular vuelve a sesionar en el Capitolio Nacional de Cuba, y el kilómetro cero del país sigue bajo su cúpula. Solo que el diamante desde el que se calculan las distancias ya no es el que una vez sacaron de aquí a través de puertas vigiladas.
Información práctica
Lun–Sáb 10:30–22:00, Dom 10:30–13:00; visitas guiadas mar–sáb a las 10:00, 11:00, 14:00 y 15:00
Comprobado: 19 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Primero observe toda la fachada desde cierta distancia y luego acérquese a la escalinata: la escala del edificio se revela con este cambio de perspectiva. La estatua de la República y la marca del kilómetro cero solo pueden verse con acceso al interior, que conviene comprobar por separado.
