Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Seis columnas de piedra
- Cubierta de tejas
- Pilón alargado
- Losas de lavado inclinadas
La historia del lugar
Las lavanderas de Realejo lavaban aquí ropa ajena de casas particulares, posadas y hospitales; para las mujeres solas y las viudas, este trabajo a menudo daba de comer a sus hijos. Seis columnas antiguas sostienen una cubierta de tejas sobre un lavadero común, con un pilón alargado y bordes de piedra inclinados. El agua llegaba aquí desde la Acequia Real de la Alhambra, que la tomaba del Darro, y cerca había un pilar público de abastecimiento. Cuando el agua corriente y las lavadoras llegaron a las casas, el trabajo junto al pilón terminó, pero el lavadero permaneció y la Placeta de la Puerta del Sol lleva el nombre de una puerta desmontada hace mucho.
Bajo una cubierta de tejas se alzan seis columnas de piedra, y entre ellas se extiende un pilón con losas inclinadas. En mil ochocientos sesenta y dos, el arquitecto municipal José Contreras propuso instalar varios lavaderos de este tipo en los barrios periféricos pobres de Granada. En el expediente municipal anotaron el motivo sin adornos: los vecinos no tienen agua en sus casas, mientras que en el cementerio municipal hay columnas de edificios desmontados.
Para Realejo eligieron un lugar junto a un pilar público de abastecimiento de agua. Hasta aquí se podía llevar agua desde la Acequia Real de la Alhambra, que la tomaba del Darro. José Contreras utilizó seis columnas almacenadas en el cementerio y levantó una cubierta sobre el pilón. Se considera que la piedra había servido antes en la desaparecida iglesia de Santa Escolástica, pero no hay confirmación documental de ello.
Bajo esta cubierta trabajaban las lavanderas de Realejo: mujeres de familias humildes para quienes lavar ropa ajena proporcionaba un ingreso. Recogían ropa de casas particulares, posadas y hospitales. Los documentos de Granada no indican cuánto se pagaba aquí por prenda o por día; se sabe que era uno de los oficios femeninos peor remunerados y que, con ese dinero, mujeres solas y viudas a menudo se mantenían a sí mismas y a sus hijos. Las fotografías antiguas las muestran casi ocultas entre el pilón y el bajo pretil. Entonces el suelo estaba más abajo que ahora: así resultaba más fácil inclinarse sobre las losas y evacuar el agua sucia.
El agua siguió siendo objeto de cuentas y disputas. En mil ochocientos setenta y cinco, Lino del Villar, administrador de las propiedades de los marqueses de Campotéjar, exigió que se devolviera una parte del caudal que pasaba de una tubería privada de la Casa de los Tiros al lavadero público. Los funcionarios municipales consultaron las listas de usuarios de la acequia. El municipio tenía realmente asignadas cuatro partes de agua, pero alguien había ensanchado la abertura de entrada y el lavadero empezó a tomar más de lo que le correspondía. La reclamación fue considerada fundada. No cerraron el lavadero: más tarde, la ciudad reparó su cisterna, las tuberías y el pilón hundido, y las mujeres siguieron trabajando aquí.
Solo dejaron de utilizar el pilón a mediados de la década de mil novecientos sesenta, cuando el agua y las lavadoras llegaron a las casas. Puerta del Sol era el nombre de la puerta de la ciudad situada cerca: su entrada oriental recibía el sol. La puerta fue desmontada poco después de construirse el lavadero. De ellas quedó el nombre de la Placeta de la Puerta del Sol, y del lugar de trabajo de las mujeres, el pilón, la cubierta y las seis columnas del último lavadero público conservado de Granada.
Información práctica
La Placeta está abierta como espacio urbano; el lavadero figura como temporalmente desmontado en un PDF reciente del Ayuntamiento, así que no cuente con una visita garantizada de la estructura.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Observe la estructura desde la parte accesible de la plaza y no entre detrás de las vallas temporales si están instaladas.
