Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Fachada del Palacio de la Real Chancillería
- Comienzo de la calle Elvira
- Espacio abierto de la plaza
La historia del lugar
El diecinueve de junio de mil setecientos cinco, los jueces de la Real Chancillería de Granada ordenaron cerrar todas las salidas de Plaza Nueva. A las seis de la mañana ahorcaron aquí simultáneamente a seis presuntos cabecillas de una conspiración. Antes, si había que ejecutar a varias personas, el orden se decidía por sorteo y sacaban a los condenados de uno en uno. Esta vez los jueces dispusieron que se preparara una horca común: toda la plaza debía ver de inmediato el castigo.
Entonces dos pretendientes luchaban por la corona española. Felipe V de Borbón, que reinaba en Madrid, quería conservar el trono; el archiduque Carlos de Habsburgo lo reclamaba para sí. Los partidarios de Carlos planeaban sublevar Granada durante la fiesta del Corpus Christi, cuando las calles se llenaban de gente. Pretendían arrestar al representante real, al presidente de la Real Chancillería de Granada y a otros dirigentes de la ciudad, y después declarar Granada ciudad de Carlos. Los participantes contaban con que se unirían a ellos los habitantes y las tropas anglo-holandesas de los barcos situados frente a la costa andaluza.
La conspiración fue descubierta antes de la sublevación. Detuvieron a más de cien personas en la ciudad y sus alrededores. Felipe V destituyó al presidente de la Real Chancillería de Granada, José Uriarte: el rey consideró que había permitido preparar una rebelión en la ciudad de la que era responsable. El nuevo presidente aún no había llegado cuando los jueces que quedaban dictaron apresuradamente las primeras sentencias.
Enviaron a la horca a personas que vivían de la artesanía y del comercio. Entre ellas estaban el médico italiano Antonio María Carambona y el armero Francisco de Soto, que se ganaba la vida fabricando y vendiendo hojas de armas; junto a ellos ejecutaron a un tendero, un sastre, un librero y un zapatero. Los sospechosos de la nobleza y el clero evitaron ese destino. Los jueces eligieron la ejecución simultánea para disuadir de una sublevación a otros partidarios de Carlos. En noviembre ahorcaron aquí a otros cinco condenados. El representante real ordenó descuartizar los cuerpos de los once ejecutados y exhibir sus cabezas en las calles más concurridas de Granada. Las cabezas no fueron retiradas hasta el final de la guerra.
La plaza era adecuada para una sentencia así porque fue creada como espacio abierto frente al principal tribunal real. A comienzos del siglo dieciséis, el Ayuntamiento de Granada cubrió con una bóveda una parte del Darro y dispuso una plaza nueva sobre el río: de ahí el nombre de Plaza Nueva. Más tarde levantaron en uno de sus lados el Palacio de la Real Chancillería, perteneciente al tribunal superior de apelación, la Real Chancillería de Granada, e instalaron junto a él la horca municipal.
En mil setecientos cinco, el lugar de ejecución aún se llamaba plazuela de San Gil y lindaba con Plaza Nueva al comienzo de la calle Elvira. Ahora es una plaza continua. La horca fue retirada en mil ochocientos doce, la iglesia de San Gil fue demolida después y la zona abierta junto a la calle Elvira ocupó el lugar de ambas. Allí no queda señal de la ejecución. En cambio, el palacio de los jueces sigue en pie enfrente: ahora sesiona en él el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, y bajo las losas de Plaza Nueva sigue corriendo el Darro.
Información práctica
Abierta las veinticuatro horas, acceso libre.
Comprobado: 17 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.El río no se ve desde la plaza: discurre bajo el pavimento de piedra. Para escucharlo, elija el borde del espacio junto a la fachada del Palacio de la Real Chancillería, apartado del tráfico de paso.
