Parada 7 de 7

Jardines Conmemorativos Nacionales Irlandeses de la Guerra

Irish National War Memorial Gardens

El final mostrará cómo la construcción del memorial dio trabajo a quienes regresaron de la guerra.

15 min
Vista de la rosaleda hundida y de una de las salas de los libros de granito en los Jardines Conmemorativos Nacionales Irlandeses de la Guerra.
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En qué fijarse

  • Cuatro pabellones de granito
  • Libros con nombres
  • Césped central
  • Muros de granito

La historia del lugar

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Alrededor del césped llano se alzan cuatro pabellones de granito, y en cada uno se conservan libros con los nombres de los muertos. Los ocho libros reúnen a casi cincuenta mil irlandeses que no regresaron de la Primera Guerra Mundial. Los cuatro pabellones recuerdan las cuatro provincias de la isla, por lo que el jardín fue concebido como memoria para toda Irlanda. Bajo esta hierba cuidada hubo antes explotaciones de grava.

El veintiocho de diciembre de mil novecientos treinta y uno, ciento sesenta y cuatro exsoldados desempleados llegaron a las antiguas huertas y explotaciones de grava junto al río Liffey. Más tarde fueron unos trescientos. La mitad de los trabajadores fue reclutada entre veteranos del Ejército británico y la otra mitad entre antiguos militares del Ejército Nacional Irlandés, las tropas del recién creado Estado Libre Irlandés. Era una división para las nóminas: muchos habían servido en ambos ejércitos.

Cuando partieron a la Primera Guerra Mundial, toda la isla formaba parte del Reino Unido. Regresaron a un país que había vivido una guerra de independencia y la partición. Los antiguos regimientos irlandeses del Ejército británico fueron disueltos y escaseaba el trabajo. El dinero que el nuevo gobierno irlandés destinó al futuro jardín procedía de un fondo de ayuda a los desempleados. La construcción de un memorial para los muertos debía proporcionar ingresos a los supervivientes.

El terreno se encontró tras diez años de búsquedas infructuosas. El comité que había reunido donativos para el monumento propuso una residencia para veteranos, un monumento en Merrion Square y un arco junto a Phoenix Park. Los proyectos se rechazaron por el coste, la falta de espacio y las disputas sobre cómo debía honrar la Irlanda independiente a quienes habían servido en el Ejército británico. En mil novecientos veintinueve, el tesorero del comité, Andrew Jameson, se dirigió al jefe de gobierno, William Cosgrave, y consiguió que se reanudara la búsqueda de terrenos cerca de Phoenix Park. El arquitecto jefe de la Oficina de Obras Públicas, Thomas Byrne, consideró inadecuado un terreno en la orilla norte y propuso Longmeadows, «Prados Largos», justo al otro lado del río. La tierra ya estaba bajo administración estatal, y su extensión bastaba tanto para el memorial como para un parque público. Así fue como el jardín acabó precisamente aquí.

Solo se utilizaron máquinas allí donde era imposible prescindir de ellas: en toda la obra se autorizaron un único rodillo de vapor y dos hormigoneras. El cálculo era directo: dejar a las personas la mayor cantidad posible de trabajo remunerado. Rellenaron las excavaciones de grava, recortaron las pendientes y nivelaron el terreno con herramientas manuales. Los bloques de granito de varias toneladas se movían con cabrestantes, cables de acero, poleas y postes de telégrafo. Siete de los ocho canteros que levantaban los muros tenían más de sesenta y cinco años. A comienzos de mil novecientos treinta y ocho, los antiguos terrenos baldíos se habían convertido en un jardín conmemorativo.

Sus creadores entendían la palabra «nacional» como correspondiente a toda Irlanda. Cuatro pabellones de granito alrededor del césped central representan las cuatro provincias de la isla. En los pabellones se conservan ocho libros con casi cincuenta mil nombres de irlandeses muertos en la Primera Guerra Mundial. Entre los pabellones de los libros se extiende un césped llano, dispuesto sobre las explotaciones rellenadas por quienes regresaron de aquella guerra.

Información práctica

Tiempo en la parada15 min
Siguiente puntoFin de la ruta
Entradadesde fuera

Abierto todo el año: lun-vie desde las 08:00, sáb-dom desde las 10:00; el cierre depende de la luz del día. Las «salas de los libros», con cita previa; visitas guiadas los miércoles a las 14:00 de abril a octubre.

Comprobado: 27 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

No cuente con ver los volúmenes conmemorativos en cualquier visita: el acceso al interior puede estar restringido, pero la composición del jardín se aprecia desde el exterior.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Termine el paseo junto al césped central, dispuesto por las manos de los soldados que regresaron.

Parada 7 de 7Fin de la ruta

Ruta terminada

Paseo completado

«Kilmainham: prisión, asilo de soldados y jardines de la memoria» — 7 paradas, aprox. 3 km, 3–4 horas.

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